Publicado 27/08/2020 14:21:40 +02:00CET

El Vaticano anima a dar voz a los afectados por la pandemia y desafiar a las "fuerzas" que quieran silenciarlos

   ROMA, 27 Ago. (EUROPA PRESS) -

   El Consejo Mundial de Iglesias (CMI) y el Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso (PCID) del Vaticano han publicado un documento conjunto en el que analizan las consecuencias económicas y sociales de la pandemia e invitan a dar voz a las personas que se han visto afectadas así como a desafiar a "cualquier fuerza" que quiera silenciarlas.

   "Encontrar maneras de dar testimonio del sufrimiento, llamar la atención sobre él y desafiar a cualquier fuerza que pretenda silenciar o excluir la voz de los heridos y vulnerables entre nosotros, haciendo responsables a las personas y estructuras que están detrás de este sufrimiento", se lee en el documento publicado por la oficina de prensa del Vaticano este jueves.

   Está es una de las propuestas del informe titulado 'Servir a un mundo herido en la solidaridad interreligiosa: Un llamado cristiano a la reflexión y a la acción durante COVID-19".

   En la práctica, se pretende que todas las iglesias y organizaciones cristianas reflexionen sobre la importancia de la solidaridad interreligiosa en un mundo herido por la pandemia COVID-19.

   El documento ofrece una base cristiana para la solidaridad interreligiosa que puede inspirar y confirmar el impulso de servir a la sociedad en un momento de grave crisis económica mundial. Según ha señalado el Vaticano, la publicación está diseñada también "para ser útil a los practicantes de otras religiones, que ya han respondido a COVID-19 con pensamientos similares basados en sus propias tradiciones".

   En el texto, se reconoce el contexto actual de la pandemia como un momento para descubrir nuevas formas de solidaridad para repensar el mundo posterior a COVID-19. Está dividido en cinco secciones cuya base matriz es la reflexión sobre la naturaleza de una solidaridad sostenida por la esperanza. También ofrece una base cristiana para poner en marcha una solidaridad interreligiosa que se estructure en torno a unos pocos principios clave y a un conjunto de recomendaciones sobre la forma en que la reflexión sobre la solidaridad puede traducirse en medidas concretas y creíbles.

   "La esperanza es una característica esencial de todas las religiones. A lo largo de la historia de la humanidad, sabemos que la esperanza religiosa ha inspirado a menudo a los creyentes a preocuparse en el amor y la compasión por aquellos que sufren las tragedias de la condición humana. Hoy en día, necesitamos valores éticos y espirituales universales y compartidos para inyectar una nueva esperanza en el mundo devastado por la pandemia", se lee en el documento.

   El presidente del Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso, el cardenal español Miguel Ángel Ayuso Guixot, ha hecho hincapié en el hecho de que el servicio cristiano y la solidaridad en un mundo herido son primordiales para el organismo que preside.

   "La pandemia de COVID-19 impulsó el proyecto a la acción como una respuesta ecuménica e interreligiosa oportuna", ha asegurado. Asimismo, ha añadido que "la pandemia ha expuesto las heridas y la fragilidad de nuestro mundo, revelando que nuestras respuestas deben ofrecerse en una solidaridad inclusiva, abierta a los seguidores de otras tradiciones religiosas y a las personas de buena voluntad, dada la preocupación por toda la familia humana".

   Por su parte, el secretario general interino del Consejo Mundial de Iglesias, Ioan Sauca, ha incidido en el hecho de que el diálogo interreligioso es vital para la curación y el cuidado mutuo a nivel mundial. "Frente a la pandemia de COVID-19, la familia humana se enfrenta junta a un llamamiento sin precedentes para protegerse unos a otros y para sanar nuestras comunidades --ha dicho--. El diálogo interreligioso no sólo ayuda a aclarar los principios de nuestra propia fe y nuestra identidad como cristianos, sino que también abre nuestra comprensión de los desafíos -y las soluciones creativas- que pueden tener otros".

   El documento aúna varias recomendaciones para afrontar estos momentos como la promoción de la cultura de la inclusión o la alimentación de la solidaridad a través de la espiritualidad. También insta a la ampliación de la formación del clero, de los agentes de pastoral y de los fieles en la importancia de la cooperación con otros o el compromiso y el apoyo a la gente joven. Por último, se señala la necesidad de crear espacios para el diálogo así como estructuras y proyectos que permitan la solidaridad interreligiosa.