Publicado 28/11/2020 17:51CET

Vaticano.- El Papa alerta a los nuevos cardenales del peligro de que el "púrpura" se convierta en "distinción eminente"

15 November 2020, Vatican, Vatican City: Pope Francis celebrates a holy mass on the occasion of the 4th World Day of the Poor in St. Peter's Basilica. Photo: Evandro Inetti/ZUMA Wire/dpa
15 November 2020, Vatican, Vatican City: Pope Francis celebrates a holy mass on the occasion of the 4th World Day of the Poor in St. Peter's Basilica. Photo: Evandro Inetti/ZUMA Wire/dpa - Evandro Inetti/ZUMA Wire/dpa

Roma, 28 Nov. (Europa Press) -

El Papa ha advertido a los nuevos cardenales del peligro de que el color "púrpura" de sus hábitos se convierta en una "distinción eminente" por efecto del "espíritu mundano" y les ha invitado a estar siempre "vigilantes" para no salirse del camino de Jesús.

"Con los pies, con el cuerpo, podemos estar con Él, pero nuestro corazón puede estar lejos y llevarnos fuera del camino. Así, por ejemplo, el rojo púrpura del hábito cardenalicio, que es el color de la sangre, se puede convertir, por el espíritu mundano, en el de una distinción eminente", ha alertado el Santo Padre.

"Si sólo estáis pendientes de escuchar la palabra 'Eminencia' habréis equivocado el camino", ha agregado.

Francisco ha hecho estas consideraciones en el consistorio para la creación de trece nuevos cardenales, nueve electores en un eventual cónclave, entre los que estaba el cardenal español Monseñor Celestino Aós Braco, arzobispo de Santiago de Chile.

La ceremonia ha estado marcada por la pandemia. En primer lugar solo once de los 13 cardenales estaban presentes físicamente. Monseñor José Advíncula, Arzobispo de Capiz (Filipinas) y Monseñor Cornelius Sim, obispo de Puzia de Numidia, vicario apostólico de Brunei, han seguido en remoto la ceremonia a través de una plataforma digital.

Además, a la ceremonia solo ha asistido un pequeño número de fieles que no sobrepasaba el centenar. Todos ellos se han sentado separados, guardando las distancias de seguridad, en los bancos predispuestos en el altar de la Cátedra de la basílica de San Pedro.

También se han eliminado tanto los abrazos de paz que los nuevos cardenales reciben normalmente de parte de otros purpurados de más antigua creación y del Papa, como las visitas de cortesía, donde los fieles y personas cercanas a los cardenales se acercaban a su alrededor para rendirles homenaje.

"PERMANECER EN EL CAMINO"

En la ceremonia se ha comentado el Evangelio del día, cuando Jesús revela a Santiago y Juan _pero en realidad a todos los Apóstoles_ el destino que les esperaba, por lo que el Papa ha señalado que "lo que siempre sorprende es el claro contraste entre Jesús y los discípulos". "Jesús lo sabe, lo conoce, y lo soporta. Pero el contraste permanece: Él en el camino, ellos fuera del camino. Dos recorridos opuestos. Sólo el Señor, en realidad, puede salvar a sus amigos desorientados y con el riesgo de perderse; sólo su cruz y su resurrección", ha manifestado.

Así el pontífice ha subrayado que esa es su única salvación: "Por ellos y por todos, Él subió a Jerusalén. Por ellos y por todos, entregó su cuerpo y derramó su sangre. Por ellos y por todos, resucitó de entre los muertos, y con el don del Espíritu los perdonó y los transformó. Finalmente, los orientó para que lo siguieran en su camino".

De este modo, Francisco ha advertido: "Todos nosotros queremos a Jesús, todos deseamos seguirlo, pero tenemos que estar siempre vigilantes para permanecer en su camino".

Con este nuevo consistorio de creación de cardenales, el Papa ha ampliado el colegio cardenalicio hasta los 229 cardenales, de los que 101 tienen más de 80 años y por tanto no pueden votar en un eventual cónclave. Con la entrada de los países Brunei y Ruanda por primera vez en el Colegio de Cardenales, son 91 los países que cuentan con un cardenal.