Publicado 14/10/2021 14:00CET

Venezuela.- EEUU mantiene que la UE es un "socio" en el tema de Venezuela mientras evita valorar su misión

Antony Blinken, secretario de Estado de Estados Unidos
Antony Blinken, secretario de Estado de Estados Unidos - JOHN MINCHILLO-POOL/GETTY IMAGES

MADRID, 14 Oct. (EUROPA PRESS) -

El Gobierno de Estados Unidos sigue decidido a trabajar con la comunidad internacional, incluidos sus "socios" de la UE, para "restaurar los procesos y las instituciones democráticas en Venezuela", una voluntad pública que contrasta con las posibles discrepancias en torno a la misión de observación electoral del bloque europeo, sobre la que Washington prefiere no pronunciarse.

La UE y Estados Unidos, junto a Canadá, suscribieron el 25 de junio y el 14 de agosto sendos comunicados en los que reclamaban un contexto electoral "libre, justo, creíble y transparente", condiciones que por ahora se resisten a conceder a las elecciones regionales y locales del 21 de noviembre.

Un portavoz del Departamento de Estado ha apuntado en declaraciones a Europa Press que la responsabilidad recae "por completo" en "quienes administran este proceso", en este caso las instituciones chavistas vinculadas al Gobierno de Nicolás Maduro. "Los venezolanos y la comunidad internacional quieren un proceso creíble con un resultado que refleje la voluntad del pueblo venezolano", ha añadido.

La Administración de Joe Biden sigue reclamando avances "sustanciales" y "creíbles" en materia democrática e incluye entre ellos la liberación de los presos políticos, el respeto de la libertad de expresión, la restitución de los derechos para partidos opositores y el cese de "ataques, intimidación y represión" contra la disidencia.

MISIÓN ELECTORAL

El hecho de que la Unión Europea vaya a enviar una misión de observación electoral en Venezuela, por primera vez desde el año 2006, aleja sin embargo al bloque comunitario de la doctrina mantenida durante años por Estados Unidos, reacio a cualquier tipo de concesión a Maduro.

Dicha misión, que cuenta con el beneplácito del Consejo Nacional Electoral (CNE) venezolano, ha sido objeto de polémica en estos últimos días, después de que el Alto Representante de Política Exterior de la UE, Josep Borrell, sugiriese la semana pasada que el informe final de los observadores serviría para legitimar o no los comicios.

El Gobierno venezolano criticó estas palabras y la UE respondió con matices, recordando que su premisa sigue siendo la "imparcialidad" y la no injerencia, como trasladó el martes personalmente el encargado de negocios europeo en Caracas, Rafael Dochoa, a la cúpula del CNE.

El Departamento de Estado ha evitado valorar la conveniencia de esta misión y, "para otras preguntas", deja cualquier pronunciamiento en manos de las autoridades de la UE, si bien en algunos sectores sí que persistiría el temor a que el bloque europeo pueda terminar haciéndole el juego a Maduro.

Fuentes diplomáticas citadas por la cadena CNN han reconocido que el principal miedo de Washington es que Maduro pueda utilizar a la misión para legitimar su poder, independientemente de las intenciones con la que la UE haya aceptado enviar este contingente.

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