Publicado 09/12/2019 15:23:47 +01:00CET

Voto táctico, complacencia y participación: los rivales para la mayoría de Johnson

R.Unido.- El voto táctico, la complacencia y la participación constituyen las am
R.Unido.- El voto táctico, la complacencia y la participación constituyen las am - Andrew Parsons

El frente pro-UE intensifica la campaña para votar tácticamente y cree que unos 40 escaños tienen la clave

LONDRES, 9 Dic. (EUROPA PRESS) -

El voto táctico en las generales que Reino Unido celebra este jueves podría jugar un papel clave para truncar la mayoría absoluta que la práctica totalidad de las encuestas otorga al primer ministro, Boris Johnson, cuyas aspiraciones de reelección se ven también atenazadas por la participación y el riesgo de complacencia en los denominados escaños marginales, es decir, aquellos donde la victoria se había saldado en los últimos comicios por una ventaja inferior al 10 por ciento.

De ahí la apuesta de Johnson por centrar la recta final de campaña en los bastiones que sentenciarán un órdago electoral en el que lo arriesga todo, no solo su supervivencia política, sino el divorcio que decidió patrocinar en febrero de 2016 como senda para allanar el terreno a sus aspiraciones de liderazgo. Refrendarlas ahora en las urnas depende del puñado de escaños que pretende arrebatar al Laborismo en el interior y en el norte de Inglaterra, identificados por sus asesores, junto a esquivar la trampa del voto táctico.

Aunque no hay nada nuevo en la estrategia de optar por siglas distintas a las que identifican las filias ideológicas, con el objetivo último de derrotar a un partido específico, este 12 de diciembre podría marcar la diferencia entre una hegemonía conservadora y un Parlamento sin mayorías. Esta es la tesis tras la intensificación de la compleja ofensiva promovida fundamentalmente por plataformas a favor de la permanencia en la Unión Europea, que aspiran a detener la salida garantizada por Johnson el 31 de enero.

La estimación general estipula que uno de cada diez británicos tendrá en cuenta esta baza a la hora de elegir papeleta, pero lo verdaderamente relevante es dónde se localicen. 'Best For Britain', organización a favor de un segundo referéndum, ha identificado 36 escaños de los 650 en juego que podrían desbaratar la mayoría absoluta 'tory'.

Según sus cálculos, con que 40.700 personas voten tácticamente sería suficiente para impedirla, es decir, una media de 1.131 por plaza, un número basado en un estudio de casi 30.000 electores que revela que, en ausencia de esta coordinación, el 'premier' obtendría 345 diputados.

ABORTAR LA HEGEMONÍA DE JOHNSON

Más que provocar un cambio de gobierno, el propósito de estas iniciativas pasa por abortar la hegemonía de Johnson, un empeño para el que han tirado de un intrincado entramado digital y una sofisticada ofensiva en las redes sociales para informar a los votantes acerca de qué opción elegir en sus respectivas circunscripciones para impedir al primer ministro obtener el único resultado que le valdría para ejecutar sus planes de divorcio.

El consenso demoscópico sostiene que las posibilidades de una victoria laborista son remotas, por lo que la única disyuntiva real que la ciudadanía tiene ante sí es una administración conservadora, que materializaría el Brexit cuando está previsto; o una Cámara de los Comunes sin mayorías que, previsiblemente, pujaría por un segundo referéndum, dada la corriente eurófila que dominaría Westminster.

Así, aunque el principal partido de la oposición tiene por decidir si defendería la continuidad, sus bases y gran parte de la cúpula directiva la amparan y la formación en su conjunto respalda un nuevo plebiscito.

FALTA DE COORDINACIÓN DEL FRENTE PRO-UE

El problema no es, por tanto, la falta de números, sino la incapacidad de construir una coordinación eficaz para capitalizar el apoyo del electorado a favor de la permanencia o, al menos, de otra consulta. Esta falta de acoplamiento se ha convertido en uno de los grandes aliados para Johnson, cuyos asesores están gratamente sorprendidos por la ausencia de mensaje desde el propio tejido político para explicar que el voto táctico supondría un atajo directo para un segundo referéndum.

Durante meses, los sondeos han indicado que, de tener lugar, seguir en la UE se alzaría con la victoria. La deficiencia radica, consecuentemente, en la falta de unidad, una carencia que han intentado suplir movimientos cívicos como el propio 'Best for Britain', o 'Remain United' ('Permanecer Unidos'), patrocinada por Gina Miller, la empresaria que derrotó al Gobierno dos veces en el Tribunal Supremo por procesos relacionados con el abuso de poder en materia de Brexit.

El inconveniente es que el voto táctico tampoco es una ciencia exacta. Muchas de las iniciativas promovidas en la red para aclarar qué conviene en el escaño de turno parten de los datos de encuestas generales, pero ignoran las circunstancias específicas de cada circunscripción. Este factor es especialmente relevante en el modelo electoral británico, en el que cada diputado es elegido individualmente por el distrito al que representa y le basta con obtener una papeleta más que el segundo, dificultando extremadamente que la proyección demoscópica determine cuánto hay de voto táctico.

ESCAÑOS MARGINALES

El otro gran caballo de batalla del que depende la mayoría de Johnson este jueves son los denominados escaños marginales, sobre todo, si la fortaleza que ha evidenciado en las encuestas invita a la temida complacencia. Su equipo ha identificado medio centenar de plazas que decidirán las elecciones, con especial atención a las que aspira a arrebatar al Laborismo en sus bastiones tradicionales en el norte de Inglaterra, donde se localiza un contingente anti-UE que los estrategas conservadores esperan capitalizar con el mantra 'Materialicemos el Brexit'.

Ya los comicios de 2017 habían arrojado un número mayor de lo habitual de estos escaños, pero los verdaderos focos que podrían modificar el resultado en ambas direcciones son los denominados ultra-marginales, es decir, los 51 resueltos hace dos años por una diferencia inferior al 2 por ciento, es decir, por menos de mil votos. El volumen, nuevamente, es superior al de procesos electorales anteriores y hay hasta ocho en los que la ventaja no fue más allá de las 50 papeletas.

EL PESO DE LA PARTICIPACIÓN

Otro de los elementos determinantes que ninguna fuerza política puede controlar es la participación, una incógnita este 12 de diciembre, dada la aparentemente irreconciliable coexistencia entre la profunda desafección del electorado, que ve en las generales dos ofertas igualmente decepcionantes, y la trascendencia de una cita que determinará no solo los próximos cinco años, sino el destino del Brexit.

En este sentido, las primeras generales que se celebran en diciembre desde 1923 podrían hallar en la meteorología un correoso rival. Los 'tories' temen que un tiempo especialmente complicado deje en casa al segmento de mayor edad, un contingente notablemente lucrativo para la derecha, así como a aquellos simpatizantes laboristas del norte inglés que habían decidido, por primera vez, votar conservador para garantizar el divorcio. Si la climatología es especialmente adversa podría favorecer la abstención, ya que su entrega tampoco era total.