Publicado 01/03/2021 12:28CET

Yemen.- El NRC denuncia cómo las familias en Yemen "están mirando al hambre a los ojos"

Archivo - Niño desnutrido en un hospital de Saná, en Yemen
Archivo - Niño desnutrido en un hospital de Saná, en Yemen - MOHAMMED MOHAMMED / XINHUA NEWS / CONTACTOPHOTO

MADRID, 1 Mar. (EUROPA PRESS) -

La ONG Consejo Noruego para los Refugiados (NRC) ha alertado este lunes del avance de la hambruna en Yemen, en donde las familias "están mirando al hambre a los ojos", mientras continúa la guerra que ha hecho del país, en el sur de la península Arábiga, la mayor catástrofe humanitaria de los últimos años.

"Estoy profundamente consternado al ver de primera mano cuánto ha avanzado la hambruna en Yemen. Es infinitamente peor hoy que cuando lo visité hace tres años", ha manifestado el secretario general del NRC, Jan Egeland.

"Las familias con las que me he reunido están mirando al hambre a los ojos, y para muchos la situación empeoró cuando las raciones de alimentos tuvieron que reducirse a la mitad el año pasado", ha lamentado Egeland, quien estará visitando la región durante esta semana.

La ONG noruega ha defendido que si bien una inyección de ayuda es vital para evitar la pérdida masiva de vidas a causa del hambre, el problema no acabará hasta que también lo haga el conflicto armado, "el principal impulsor del dolor".

"Lo que le está sucediendo al pueblo de Yemen es inimaginablemente cruel. Los grupos de ayuda carecen de fondos suficientes y están sobrecargados. Las partes de esta guerra sin sentido se especializan en producir sufrimiento y el arma preferida es el hambre", ha denunciado el secretario general de esta ONG.

El NRC recuerda que este lunes, primero de marzo, se celebra una importante conferencia internacional para recaudar fondos en la lucha contra la que es ya la peor crisis humanitaria del mundo.

Naciones Unidas están solicitando casi 4.000 millones de dólares (3.300 millones de euros) para revitalizar la ayuda y poder ofrecer otra vez la totalidad de las raciones de alimentos para nueve millones de personas.

RESPONSABILIDAD REGIONAL

Si bien cualquier ayuda es bienvenida, la ONG ha señalado que la naciones del Golfo tiene la responsabilidad "de dar un paso más" en ese sentido y ha recordado cómo hace dos años, fueron estos países de la región quienes financiaron el 80 por ciento de la ayuda que llegó a Yemen, logrando así evitar el hambre.

"Es indignante que las organizaciones de ayuda tengan que mendigar para obtener la mínima comida necesaria para ayudar a mantener con vida a los yemeníes, cuando los países que hacen la guerra todavía están dispuestos a gastar mucho más en los combates", ha criticado Egeland.

"Los actores del Golfo, en particular Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, así como las partes yemeníes en Irán, son fundamentales para negociar un alto el fuego y el fin del conflicto, "causa fundamental del hambre en Yemen", pero todo "comienza" con la ayuda suficiente para evitar el "colapso total", ha insistido Egeland.

El número de frentes ha aumentado drásticamente desde el año pasado, con peligrosas escaladas de violencia en núcleos de población como Marib, en el oeste de Yemen, provocando la destrucción de los escasos recursos de la gran mayoría de las familias, como mercados, instalaciones de agua, carreteras, escuelas, o centros médicos.

El NRC ha detallado que el recorte de fondos significa que nueve millones de personas han visto reducida su asistencia alimentaria a la mitad. El 66 por ciento de la población de Yemen, más de 20 millones de personas, necesita algún tipo de ayuda y se estima que para este año, unas 16 millones de personas pase hambre.

Desde 2015, unos cuatro millones de personas se han visto forzadas a dejar sus hogares como consecuencia de una guerra que ha dejado ya más de 100.000 víctimas mortales entre la población, mientras que otras 130.000 lo han sido por "causas indirectas" como escasez de alimentos y problemas de salud.

En cuanto a las infraestructuras, sólo la mitad de los centros de salud y dos tercios de las escuelas siguen en pie, mientras que la mitad del 5 por ciento de las instalaciones en las que poder recoger agua potable funcionan eficientemente.