Publicado 16/03/2021 16:34CET

Yemen.- La ONU pide una investigación independiente tras la muerte de decenas de migrantes en Saná

Edificio destruido por un bombardeo en Saná
Edificio destruido por un bombardeo en Saná - MOHAMMED MOHAMMED / XINHUA NEWS / CONTACTOPHOTO

HRW responsabiliza a los rebeldes huthis, que descargan su culpa poniendo en cuestión el papel de Naciones Unidas

MADRID, 16 Mar. (EUROPA PRESS) -

La ONU ha reclamado la apertura de una "investigación independiente" para esclarecer las circunstancias del incidente que se cobró la vida el 7 de marzo de decenas de migrantes en la ciudad yemení de Saná, supuestamente después de una intervención de los rebeldes que controlan la zona y que, por ahora, han evitado asumir cualquier responsabilidad.

Un fuego se cobró la vida de "decenas" de personas, en su mayoría migrantes etíopes, y dejó más de 170 heridos, como ha recordado este martes ante el Consejo de Seguridad de la ONU el enviado especial de la organización para Yemen, Martin Griffiths.

"Debe haber una investigación independiente sobre las causas", ha reclamado, para acto seguido insistir en que todas las personas que se encuentran en Yemen, "independientemente de su nacionalidad", se merecen la misma protección, según los mensajes difundidos por su oficina.

La ONG Human Rights Watch (HRW) ha investigado lo ocurrido el 7 de marzo y ha concluido, a partir de entrevistas realizadas a los propios afectados, que el incendio derivó de una actuación de los rebeldes, que controlan la capital yemení desde finales de 2014 tras alzarse en armas contra el Gobierno de Abdo Rabbu Mansur Hadi.

Los testigos entrevistados cuentan que alrededor de medio millar de personas vivían en el centro de detención, en condiciones insalubres. Precisamente una protesta por estas condiciones fue la que derivó en tragedia, tras una intervención de la insurgencia para contenerla.

Los testigos han explicado que uno de los rebeldes lanzó dos proyectiles desde el tejado del hangar aledaño, uno de los cuales ha sido descrito como una "bomba" y originó un incendio. "Había mucho humo y mucho fuego", ha relatado un migrante de 20 años a HRW.

"No tengo palabras para expresar como fue", ha añadido, al dar cuenta de un momento en el que se sintió "aterrado" y donde todo comenzó a arder. "La gente se estaba quemando viva. Tuve que pasar por encima de cadáveres para escapar", ha asegurado.

El Ministerio de Interior de los huthis alegó el mismo 7 de marzo que la ONU y, en particular, la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) eran "plenamente responsables" de lo ocurrido, por considerar que habían sido incapaces de proporcionar un refugio adecuado a estos cientos de migrantes.

Un portavoz huthi con el que ha contactado HRW, Mohamed Abdulsalam, ha restado importancia a lo ocurrido, el "resultado normal" de un incidente como hay otros "similares" en otras partes del mundo. En este sentido, Abdulsalam ha instado a no aprovecharlo políticamente "al margen de su contexto normal".

La investigadora de HRW Nadia Hardman ha señalado, por su parte, que "el imprudente uso de las armas por parte de los rebeldes huthis" supone "un horrible recordatorio de los peligros" a los que se enfrentan los migrantes en Yemen, un país sumido en una guerra desde 2015 y donde se concentra la que ya está considerada como al crisis humanitaria más grave del mundo.

"Las autoridades huthis necesitan que los responsables rindan cuentas y dejar de retener a los migrantes en instalaciones pésimas donde sus vidas y su bienestar corren peligro", ha agregado Hardman en un comunicado.

PREOCUPACIÓN GENERAL EN YEMEN

Al margen de lo ocurrido en Saná, Griffiths también ha aprovechado su comparecencia ante el Consejo de Seguridad para hacer balance de la precaria situación general de Yemen, por ejemplo para recordar que desde el mes de enero no entra ningún cargamento de combustible a través el puerto de Hodeida, clave para el suministro.

El enviado de la ONU ha pedido a todas las partes que "antepongan las necesidades de los civiles" por encima de cualquier otra consideración política o militar y ha aludido como "imperativos humanitarios urgentes" la adopción de un alto el fuego a nivel nacional o la reapertura del aeropuerto de Saná.

La situación en la zona de Adén también es "difícil", según Griffiths, que ha hablado poco después de que decenas de manifestantes irrumpiesen este martes en la sede del Palacio Presidencial de la ciudad yemení, en el marco de una protesta contra la crisis económica y la depreciación de la moneda local.

La ONU trabaja para convencer a las partes y poder reanudar el estancado proceso político, que según Griffiths debe retomarse sin ningún tipo de condición. El enviado internacional ve este hipotético acercamiento como una "obligación", ya que entiende que "las partes les deben a los yemeníes algo de esperanza".

"Estoy alarmado por que un simple encuentro para discutir por encima el fin de la guerra se etiquete como una concesión y no como una obligación, como una transacción y no como una prioridad", ha lamentado.