Actualizado 07/12/2015 19:49:07 +00:00 CET

El 40% de los menores argentinos vivían en hogares pobres en 2014, según la UCA

pobreza
UCA.EDU.AR

   BUENOS AIRES, 7 Dic. (Notimérica) -

   El Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina (UCA) ha elaborado un estudio que señala que el 40% de los menores de edad vivieron en 2014 en hogares con ingresos insuficientes para acceder a los bienes y servicios básicos.

   El informe, que realiza una medición multidimensional de la pobreza infantil en el país indica que, en términos generales, la pobreza económica ha ascendido de 2011 a 2014. Por otra parte, el índice de profundidad de la pobreza infantil pasó de 8,2% a 7%.

   En 2010, el 60% de la población entre 0 y 17 años experimentaba al menos una privación en alguno de los derechos fundamentales: alimentación, saneamiento, vivienda, salud, información, estimulación temprana y educación. En 2014 este porcentaje ha sufrido un leve descenso hasta el 57,8%.

   Pero en cuanto a la privación severa de alguno de los derechos, el descenso ha sido más significativo: del 24,7% en 2010 al 18,2% en 2014. Esto podría indicar que hay una proporción de niños y niñas que salieron de la situación de pobreza extrema pero no lograron mejoras suficientes como para salir de la situación de pobreza, y por tanto el índice total no alcanza variaciones sustanciales.

   Analizando esta situación dimensionalmente, se ha observado que los derechos que más déficit sufren son el de vivienda, saneamiento y alimentación.

VIVIENDA

   En cuanto a la vivienda, en 2014 el 18,8% de los niños, niñas y adolescentes residía en hogares en situación de hacinamiento o precariedad. Además, el 5,5% sufría la situación de forma agravada, lo que hace un total del 24,3%. Esta cifra supone una mejoría de 1.4 puntos respecto a 2010 (25,7%). Aunque a nivel de la privación severa se registraron avances más importantes, ya que el porcentaje bajó de 8,3% a 5,5%.

SANEAMIENTO

   La dimensión de saneamiento indica que en 2014 20,6% de los menores presenta déficit con distinto nivel de gravedad: 15,7% tiene déficit en el suministro de agua corriente o en la instalación del inodora, mientras que un 4,9% presenta simultáneamente ambos déficits. Estas cifras reflejan una mejora notable respecto a 2010, cuando el porcentaje era del 26,2. A pesar de ser la dimensión que más redujo, hay que señalar que el déficit severo pasa de 6,2% en 2010 a 4,9% en 2014.

ALIMENTACIÓN

   En relación a la alimentación, refleja que en 2014 que el 21,2% de chicos y chicas de menos de 18 años sufrían alguna privación. El 16,5% vive en hogares donde hay inseguridad alimentaria y por tanto recibe alimentación gratuita por parte de algún organismo, y adicionalmente 4,7% está en esa misma situación pero no recibe la ayuda social, siendo este último un escenario más severo.

   En esta dimensión las privaciones se mantuvieran prácticamente constantes en estos cuatros años --en torno al 21%-- Sin embargo, las privaciones severas sí registran mermas del déficit: en 2010 el 7,6% tenía déficit y en 2014 disminuyó a 4,7%.

ESTIMULACIÓN TEMPRANA

   Para analizar la estimulación temprana se consideró a la población de 0 a 4 años de edad. La estimulación variada durante los primeros años de vida resulta importante para que el niño/a desarrolle la motricidad, el lenguaje, el autoestima y otras habilidades que se desarrollan en la interacción y la experiencia.

   En este marco, se estima que en 2014, el 18% de los niños/as presenta algún grado de privación en esta dimensión. En particular, 13,3% tiene déficit en tres de las siguientes privaciones: no le leen cuentos, no juegan con otros miembros de la familia, no asisten a centros educativos, y en el hogar se utiliza el maltrato físico y/o verbal como forma de disciplinar. Asimismo, se estima que 4,8% acumula cuatro o más de estos déficits encontrándose así en una situación más severa.

   En ambos términos --moderado y severo-- el déficit se ha mantenido constante en los años analizados, siendo en torno al 18% y a algo más del 4% respectivamente.

INFORMACIÓN

   La dimensión de información incluye la medición de las oportunidades de acceso y uso de los diferentes recursos materiales de información y de expresión como son la computadora, internet, los libros infantiles, la biblioteca, y el teléfono.

   La privación de acceso a cuatro de estos recursos en el marco del hogar indica una situación deficitaria, y en el caso de que no se acceda a ninguno, indica una situación deficitaria severa. Tanto la privación total como la severa presentan mejoras: la primera pasa de 20,7% de déficit en 2010 a 15,7% en 2014, y la segunda de 3,2% en 2010 a 2,1% en 2014.

EDUCACIÓN

   En cuanto al ejercicio del derecho a la educación, en 2014 el 9,9% de los niños/as y adolescentes entre los 5 a 17 años tiene déficit moderado debido a que, si bien asiste a la escuela, tiene una oferta curricular incompleta en el caso de la educación primaria; o el adolescente presenta sobre-edad y además se encuentra trabajando. Asimismo, en lo que refiere a la privación severa, aún hay un 3,3% que no asiste a la escuela.

   La evolución de este indicador muestra una disminución del déficit total de 4,3 puntos porcentuales --de 17,4% en 2010 a 13,1% en 2014-- siendo ésta, junto con saneamiento e información, las dimensiones donde más se redujo el déficit. La privación severa también disminuyó: en 2010 el 5% de los chicos/as de 5 a 17 años no asistía a la escuela y en 2014 baja a 3,3%.

SALUD

    Finalmente, la dimensión de salud es la que presenta la menor incidencia dentro de la población infantil. El déficit incluye a los niños/as que no se realizaron un control médico en el último año --o no recuerdan haberlo hecho-- y que no tienen cobertura de salud.

    Hacia finales del período bajo análisis, esta situación alcanza al 14,6% de los menores. La condición severa que involucra no tener todas las vacunas correspondientes a su edad alcanza al 2%. De manera que el déficit total escala a 16,6% para el 2014. Esta dimensión es importante ya que es la única que exhibe un aumento del déficit a lo largo del período analizado de 3,3 puntos porcentuales a nivel del total, mientras que el déficit de vacunación se mantiene constante en 2%.