¿Cómo afecta el cambio climático a Iberoamérica?

Cambio climático
PIXABAY
 
Actualizado 06/12/2017 8:40:24 CET

   MADRID, 6 Dic. (Notimérica) -

   Iberoamérica es una región que se encuentra en una posición desigual en relación con el cambio climático. Históricamente, ha tenido una contribución menor en el problema, sin embargo, es altamente vulnerable a estos efectos debido a su geografía, su clima y a las condiciones socioeconómicas de los países que la componen, entre otras. Y es que existen grandes disparidades internas entre ellos, destacando Brasil y México por sus emisiones de dióxido de carbono.

   Los cambios climáticos se atribuyen a las emisiones de gases de efecto invernadero derivados de la actividad humana. Se tiene registro de que desde 1970 a 2004 aumentaron en un 70 por ciento.

   Asimismo, durante las últimas décadas se han observado cambios importantes de la precipitación e incrementos de la temperatura en la región. Se han registrado aumentos de precipitación en determinadas áreas (el sudeste de Brasil, Paraguay, Uruguay, la región Pampeana Argentina y algunas partes de Bolivia, Perú y Ecuador) y, por otra parte, se han observado tendencias decrecientes de la precipitación en otras áreas (en el centro-sur de Chile, sudoeste de Argentina, sur de Perú y oeste de Centroamérica).

   Como consecuencia de los cambios observados en los parámetros climáticos se han producido diversos efectos e impactos en sistemas físicos y ecológicos.

   Numerosas áreas costeras bajas de Iberoamérica son muy vulnerables al aumento del nivel medio del mar (NMM). Cuando junto a este aumento del NMM se suman otros fenómenos y eventos extremos tales como las mareas de tormenta o precipitaciones intensas, el riesgo asociado aumenta.

   El sector agropecuario también ha registrado algunos impactos relativos al rendimiento de las cosechas y la cabaña ganadera, la modificación de los ciclos agrícolas, la alteración en la dinámica de plagas y enfermedades.

   La salud es otro sector altamente vulnerable al cambio climático. En Latinoamérica existen muchas enfermedades relacionadas directamente con parámetros climáticos, tales como la malaria, el dengue y otras enfermedades vectoriales. Las olas de calor también provocan importantes efectos en la morbi-mortalidad.

   

EL ACUERDO DE PARÍS

   El Acuerdo de París adoptado por 195 países en diciembre de 2015, constituye una respuesta concertada de la comunidad internacional, basada en la cooperación para enfrentar al cambio climático. Establece medidas para la reducción de las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI). El objetivo del acuerdo es contener el aumento de la temperatura "muy por debajo de los 2ºC" respecto a la era preindustrial y "seguir esforzándose por limitar este aumento a 1,5ºC", aunque muchos expertos dudan que se pueda lograr.

   En la región de América Latina y el Caribe se registró un aumento de 0,5ºC a 3ºC de la temperatura media entre 1901 y 2012, con los mayores incrementos observados en la zona tropical de América del Sur. También se observó un aumento gradual de las lluvias en las zonas costeras de Perú y Ecuador. Por el contrario, se observaron reducciones de las precipitaciones en gran parte de Chile, el norte de Argentina, el sur de México y parte de Centroamérica.

   En Centroamérica también se observó un progresivo retraso en la época de lluvias, un aumento en la variabilidad espacio-temporal de las precipitaciones y un aumento de las lluvias intensas al comienzo de la estación. Desde mediados del siglo XX, especialmente a partir de la década de 1970, se observó un derretimiento acelerado de los glaciares, especialmente los intertropicales que perdieron entre el 20 y el 50 por ciento de su masa de hielo.

   También existe amplia evidencia sobre un aumento significativo en la ocurrencia e intensidad de eventos climáticos extremos que generaron pérdidas humanas y económicas de gran envergadura.

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   De acuerdo con la información histórica disponible sobre la alteración de los sistemas naturales, los efectos del cambio climático en Iberoamérica han sido significativos. Las proyecciones indican que en 2020 serían leves, pero que se incrementarían después de 2050 y que incluso podrían ser mayores con un aumento de tan solo 1,5º a 2ºC de la temperatura actual.

   Un informe presentado por el Banco Mundial reveló que un aumento de 1,5ºC en la temperatura mundial es ya inevitable y que algunos de los efectos asociados a un calentamiento de 2ºC ya se están sintiendo.

   Eventos como las gigantescas sequías amazónicas de 2005 y 2010, el aumento en la frecuencia de huracanes en el Atlántico y la pérdida del 90 por ciento de los glaciares tropicales son evidencia clara de esto. Incluso un mundo donde la temperatura se incrementase en 2ºC sería altamente dañino para Iberoamérica, amenazando décadas de logros en términos de desarrollo.

   El número de huracanes severos aumentarían en un 40 por ciento, con el doble de energía respecto al promedio actual. Los cambios ecológicos supondrían una amenaza para el 70 por ciento de la soja brasileña y para el 45 por ciento del maíz mexicano. Aumentaría el número de eventos anuales de blanqueamiento del coral y el volumen de pesca del Caribe disminuiría hasta 50 por ciento.