Alan García, el dos veces presidente de Perú perseguido por la Justicia hasta su muerte

Publicado 17/04/2019 20:20:25CET
REUTERS / GUADALUPE PARDO

   MADRID, 17 Abr. (EUROPA PRESS) -

   Alan García ha muerto este miércoles a los 69 años, tras dispararse en la cabeza cuando la Policía ha acudido a su casa del barrio limeño de Miraflores para detenerlo por su presunta implicación en el escándalo de corrupción de Odebrecht, la última de una larga lista de investigaciones judiciales contra el dos veces presidente de Perú.

La vida de Alan Gabriel Ludwig García Pérez ha estado ligada a la política y, más concretamente, a la Alianza Popular Revolucionaria Americana (APRA) desde sus inicios. Su madre, Nytha Pérez, fue fundadora del APRA en la localidad peruana de Camaná (Arequipa) y su padre, Carlos García, llegó a ser el secretario de organización del partido.

   Durante el Gobierno de Manuel Arturo Odría (1948-1956), el APRA fue una de las formaciones ilegalizadas en el marco de la represión política y el padre de García fue detenido y encarcelado. No conoció a su hijo hasta que salió de prisión, cuando éste tenía cinco años.

   García fue uno de los alumnos predilectos del fundador del APRA, Víctor Raúl Haya de la Torre, a quien llegó a calificar de "semidiós". "Era imponente, un vasco antiguo, blanco y con barba, con una enorme cabeza que para mí sólo podía ser sinónimo de una maciza inteligencia", dijo en una entrevista de televisión.

   Estuvo a la sombra de Haya de la Torre hasta que en los años 70, una vez concluidos sus estudios de Derecho en la Universidad de San Marcos, se trasladó a Madrid y París para ahondar con cursos de postgrado y doctorado que, según se supo muchos años después gracias a una investigación periodística, no llegó a completar.

   Haya de la Torre le convoca en 1978 para que regrese a la política peruana. Se convierte en diputado nacional y diputado constituyente y en 1982 se erige como el nuevo líder y dos años después como candidato presidencial del APRA. En 1985, gana las elecciones presidenciales en primera vuelta con un 53 por ciento de los votos.

   Este primer mandato se caracterizó por la lucha contra una de las mayores crisis económicas que ha sufrido Perú debido a la hiperinflación --llegó a superar el 7.000 por ciento-- y por el combate a la guerrilla de Sendero Luminoso, que alcanzó sus picos de violencia en los años 80.

   Agotados sus cinco años de Gobierno, García cedió el mando a Alberto Fujimori en medio de la polémica porque entregó los atributos presidenciales --la vara y la banda-- al jefe del Congreso, donde se celebran las tomas de posesión, pero abandonó el hemiciclo sin dar el tradicional discurso de relevo.

PRIMERAS SOSPECHAS

Nada más dejar la Presidencia de la República, comenzaron las denuncias en su contra por supuesta corrupción y los abusos cometidos por las fuerzas de seguridad en la lucha contra Sendero Luminoso, que se tradujeron en matanzas de presos y campesinos.

   En calidad de ex presidente se convirtió automáticamente en senador vitalicio. En 1991, los diputados propusieron a los senadores retirar a García esta condición para abrir una investigación judicial en su contra por los delitos de enriquecimiento ilícito. La cámara alta accedió y la Corte Suprema de Justicia le acusó formalmente, pero al final el alto tribunal consideró que no había "pruebas suficientes" y archivó el caso, devolviendo a García sus privilegios.

   En 1992, tras el autogolpe de Estado de Fujimori, García fue uno de los políticos perseguidos. En su caso, logró llegar hasta la Embajada de Colombia en Lima, donde pidió asilo diplomático y le fue concedido. Se refugió en el país vecino esquivando las soliciutudes de extradición para reactivar las pesquisas en su contra.

   En 2001, ya con Fujimori fuera del Palacio de Gobierno, la Corte Suprema anunció que todos los delitos de los que se acusaba a García habían prescrito, lo que permitió su regreso desde Colombia para adentrarse nuevamente en la vida política de Perú.

SEGUNDA PRESIDENCIA

   Ese mismo año volvió a probar suerte en las urnas, si bien fue derrotado por Alejandro Toledo. Aguardó su momento hasta 2006, compaginando la actividad política con la docencia universitaria, para recuperar el poder derrotando a Ollanta Humala en las elecciones presidenciales de ese año.

   En este segundo mandato, en el plano interno se dedicó a desarrollar el proyecto neoliberal del que había renegado durante su primer periodo y, en el ámbito internacional, cerró el capítulo de reproches entre Perú y Chile y tramó alianzas a un lado y a otro del espectro político regional, desde Luiz Inácio Lula da Silva a Álvaro Uribe.

   En 2011 fue desbancado por Humala, iniciando un segundo retiro que dedicó principalmente a escribir artículos y dar conferencias sobre el devenir político en Perú y la región. En la siguiente cita electoral, la de 2016, tentó un tercer mandato consiguiendo tan solo un seis por ciento de los votos.

   Sus expectativas presidenciales se vieron frustradas en parte por la 'megacomisión' que se creó en 2013 para investigar las supuestas irregularidades de su segundo Gobierno. Sin embargo, una vez más García eludió la Justicia consiguiendo que se anularan las actuaciones judiciales en su contra por vulneraciones del derecho al debido proceso.

   Entre otras cosas, durante sus cinco años de trabajos la 'megacomisión' determinó que cometió infracciones constitucionales y un delito por los 1.167 indultos que concedió a condenados por narcotráfico, supuestamente, a cambio de dinero, en lo que se conoce popularmente como 'narcoindultos'.

   García siempre defendió su inocencia, asegurando que dedicó "miles de horas" a estudiar cada uno de los expedientes criminales antes de conceder el perdón presidencial. "Cada una de estas concesiones las hice pidiendo el consejo de Dios", declaró.

CASO ODEBRECHT

   En los últimos años, García, padre de seis hijos, vivía a caballo entre Lima y Madrid, donde se encuentran su actual pareja y uno de sus hijos.

   En 2018, la sombra de la Justicia volvió a acechar a García ante el estallido del escándalo de corrupción de Odebrecht, que ha reconocido que tanto su matriz brasileña como sus filiales en los distintos países de la región, incluido Perú, pagaron sobornos a cambio de contratos públicos.

   La Fiscalía comenzó a indagar a García por las presuntas mordidas en la construcción de dos tramos de la Línea 1 del Metro de Lima, proyecto en el que estaba involucrada Odebrecht.

   En noviembre del año pasado, un juez le impidió salir de Perú durante 18 meses y, aunque en un principio aseguró que colaboraría con la Justicia, se refugió en la Embajada de Uruguay en Lima para pedir asilo, alegando que sufría una persecución política, si bien en esta ocasión le fue denegado. También lo intentó con Colombia y Costa Rica sin éxito.

   Los acontecimientos se han desencadenado en las últimas horas por una orden de la Fiscalía emitida el martes por la noche en la que pedía diez días de prisión preliminar para García y otras nueve personas, incluidos algunos de sus antiguos colaboradores.

   A las 6.30 (hora local) de este miércoles, agentes de Fiscalía y Policía se han presentado en su casa para detenerlo. García les ha pedido unos minutos para llamar por teléfono a su abogado. Se ha encerrado en una habitación y se ha disparado en el lateral derecho del cráneo.

   Ha muerto en el Hospital Casimiro Ulloa de Lima después de someterse a una intervención quirúrgica durante la cual ha sufrido hasta tres paros cardiorrespiratorios. El APRA ya ha convocado una vigilia en la Casa del Pueblo --sede fundacional-- para despedir a García.

   El ex presidente dedicó sus últimos días a combatir las acusaciones en su contra. "Con especulaciones no se priva a personas de la libertad, ni siquiera de manera preliminar. A mí me parece que eso sería una gran injusticia", dijo sobre una posible detención.

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