Actualizado 12/08/2015 14:11 CET

Aniversario de la muerte de Michael Brown reabre una nueva ola de protestas

   WASHINGTON, 11 Ago. (Notimérica) -

   Un año después de los sucesos producidos en Ferguson (Missouri), la sociedad afroamericana sigue conmocionada y reclama una mayor justicia social en Estados Unidos y el fin de los abusos policiales contra esta minoría.

   El pasado 9 de agosto se cumplió el primer aniversario del homicidio de Michael Brown, un joven negro de 18 años, que murió a manos de Darren Wilson, un policía blanco, en Ferguson.

   Aunque ya se habían producido conflictos de temática racial en la zona, la muerte de Brown fue el detonante de las revueltas, que comenzaron durante los días siguientes y provocaron la detención de cientos de personas.

   En este último año, se han producido algunas mejoras, por ejemplo, la inclusión de un jefe de policía negro en el cuerpo, Andre Anderson, aunque el descontento generalizado sigue latente entre la sociedad afroamericana.

   Sin ir más lejos, este domingo comenzó una nueva oleada de protestas en la ciudad para conmemorar el aniversario de la muerte de Brown. Cientos de personas salieron a las calles en la conocida como 'marcha del silencio'.

   La jornada, al igual que algunas de las manifestaciones de los últimos meses, estuvo marcada por la violencia de algunos grupos de vándalos, motivo que ha llevado a la declaración del estado de emergencia.

   El representante del gobierno local, Steve Stenger afirmó en una rueda de prensa que "vista la violencia de anteanoche (domingo), los disturbios en la ciudad de Ferguson y el riesgo de causar daño a personas e inmuebles, estoy ejerciendo mi poder como autoridad del condado para proclamar el estado de emergencia, que entra en efecto de inmediato".

   Por su parte, el padre de Michael Brown, agradeció todo el apoyo que había recibido durante este fin de semana, aunque señaló que solo agradecía aquellos que se habían reunido "pacíficamente".

AUMENTO DE LA TENSIÓN

   La tensión racial se encuentra en un estado crítico en Estados Unidos que preocupa a las autoridades, porque podría poner fin a todos los "avances" que, según las instituciones del país, se han logrado en estos últimos meses.

   Este lunes, dentro del conocido como 'Moral Monday', las protestas se repitieron dejando más de un centenar de detenidos y varios heridos.

   Un joven de 18 años, Tyrone Harris, ha sido detenido ya que fue visto en la manifestación portando un arma y se le ha relacionado también con el tiroteo que se produjo este domingo en las protestas.

   Durante las últimas semanas, miles de ciudadanos han retomado su lucha en las calles para rendir homenaje a Brown y para que el policía que le abatió y el resto de personas que vulneran los derechos de los negros sean llevados ante la justicia.

INTENTO DE MEJORAS

   El pasado noviembre de 2014, un jurado decidió no acusar a Wilson, cuestión que desató las protestas en unas 150 ciudades, de 40 estados norteamericanos.

   Esta decisión fue muy criticada por miembros de la sociedad civil, que señalaron el homicidio como un acto de racismo, cuestión que fue extrapolada al cuerpo de policía de Ferguson en general, donde sólo un 3% está formado por policías afroamericanos.

   A pesar de que el jefe de policía de Ferguson fue sustituido por uno negro, Andre Anderson, muchos afroamericanos siguen viendo cierta desigualdad en los cuerpos policiales.

   La medida, apoyada por muchos, trata de "reconstruir la confianza de una comunidad rota el pasado verano por los conflictos raciales", según señala la emisora estadounidense NBC.

   Ferguson, una ciudad donde el 70% de la población es negra, cuenta con tan solo un 3% de negros entre sus policías.

WILSON EN LIBERTAD

   El policía Darren Wilson se acercó a Brown y a su amigo Johnson durante la tarde el 9 de agosto de 2014 y les instó a moverse hacia la acera.

   Esto llevó a un forcejeó entre Brown y Wilson en el coche, que iría seguido de la persecución por parte de Wilson de ambos jóvenes, que se escondieron detrás de un coche. Finalmente, Wilson disparó en varias ocasiones a Brown y le alcanzó 6 veces.

   Desde que el ex agente fue absuelto de cargos criminales, vive con su familia en "completo aislamiento", en una casa con localización secreta, a las afueras de Saint Louis.

   Tras lo sucedido, Wilson, de 29 años, comenzó a recibir "varias amenazas de muerte", por lo que decidió mudarse y permanecer en el anonimato.

   Según señala BBC, también podrían haber amenazado a través de cartas a su bebé, que nacio este marzo.