Actualizado 18/01/2018 17:53:03 CET

El asesinato del exfiscal Alberto Nisman: tres años y una investigación llena de dudas

A woman holds up a photo of late state prosecutor Alberto Nisman, lead investiga
REUTERS / MARCOS BRINDICCI
  

   BUENOS AIRES, 18 Ene. (Notimérica) -

   El 18 de enero de 2015 Sara Garfunkel alertó a la Policía argentina alrededor de las 22.30 de la noche de que su hijo, el fiscal argentino Alberto Nisman, no respondía a sus llamadas en su vivienda, situada en el edificio Torre Boulevard del complejo Torres Le Parc, en el barrio bonaerense de Puerto Madero.

   Cuando, se pudo entrar a la vivienda, encontraron el cuerpo sin vida del fiscal al lado de la bañera con un disparo en la cabeza. El Ministerio de Seguridad confirmó el hallazgo del casquillo de la bala y la pistola Bersa Thunder de calibre 22 en el suelo. Además, la puerta de la casa estaba cerrada con el pestillo por dentro.

   Su muerte, acontecida tan solo un día antes de la exposición de su denuncia ante la Comisión de Legislación Penal de la Cámara de Diputados de la Nación Argentina --en la que acusaba a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner de un posible encubrimiento por el atentado frente a la sede de la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA)--, se vio rodeada de varios rumores de asesinato, algo que aún no ha sido esclarecido.

   Cuatro días antes de morir, Nisman se encargaba de la causa AMIA en la que acusó a la entonces presidenta Cristina Fernández de Kirchner y al canciller Héctor Timerman de haber llevado adelante un plan para encubrir a Irán en el atentado contra la Asociación Mutual Israelita Argentina el 18 de julio de 1994, considerado el peor acto terrorista del país.

   Otros de los denunciados en la investigación del ataque --en el que murieron 85 personas y 300 resultaron heridas-- fueron el diputado nacional Andrés Cuervo Larroque, los políticos Luis D'Elía y Fernando Esteche, el agente de la ex-SIDE (Secretaría de Inteligencia Del Estado) Allan Bogado y el exjuez Héctor Yrimia.

PRIMERAS SOSPECHAS DE ASESINATO

   La hipótesis inicial de un posible homicidio, que actualmente ha sido descartada tras una investigación, se fundamenta en la postura en la que fue descubierto el fiscal, quien apareció recostado sobre el suelo con el brazo izquierdo ligeramente doblado y el derecho extendido sobre el suelo.

   Así lo describió el Doctor Carrera Mendoza, de Swiss Medical, primer médico en llegar al lugar tras la alerta de la madre de Nisman. No obstante, las extremidades superiores del fiscal aparecen en otra posición en las fotos de la Policía Federal Argentina, que llegó al lugar dos horas después que el profesional sanitario.

   Para los peritos oficiales --que se fundamentaban en el supuesto suicidio de Nisman-- el fiscal estaba frente al espejo empuñando el arma con la mano derecha, sosteniendo su muñeca con la mano izquierda. Tras el disparo, se cayó hacia atrás y se golpeó la cabeza con el suelo.

   La junta médica localizó un hematoma en el cráneo que se habría producido durante la caída del cuerpo. La trayectoria del proyectil fue de derecha a izquierda, de abajo a arriba y de atrás hacia adelante, pero no se encontraron restos de pólvora en la mano del funcionario, algo que hacía muy difícil que se certificara el suicidio.

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   Aunque es un aspecto incongruente, la fiscal encargada del caso afirmó que estos restos de pólvora podrían haber desaparecido de su mano debido a diversos factores ambientales o a la propia sudoración del fiscal.

   Además, para sostener la posibilidad del suicidio, diez especialistas del Cuerpo Médico Forense, dos policías federales y el perito de Lagomarsino, afirmaron que no se encontró ningún indicio de que se tratara de un homicidio.

   No obstante, los peritos de la querella propusieron la posibilidad de que el fiscal se encontrara frente a la bañera, erguido sobre su pierna derecha. El hematoma craneal era compatible con las lesiones producidas cuando alguien es reducido por la espalda.

   Aparte de que no se encontraron restos propios de un suicidio, las características de la trayectoria de la bala no se correspondían con un disparo autoinflingido. Por ello, los tres peritos encargados de la investigación contratados por la familia descartaron la hipótesis del suicidio desde el primer momento.

   El fiscal había organizado una serie de conferencias y reuniones para la semana próxima al acontecimiento, por lo que se presuponía que el funcionario había dejado planes abiertos que no coincidían con la posibilidad de un suicidio premeditado. Además, no se encontró ningún tipo de manifiesto o carta de despedida en su departamento, algo extraño dado que Nisman tenía una buena relación familiar.

LA INVESTIGACIÓN HOY

   Tres años después del misterioso suceso, aún quedan cabos sueltos por resolver sobre el caso, aunque ya se ha determinado que la muerte del fiscal corresponde a un homicidio y no un suicidio, aunque aún no se ha establecido quién o quiénes lo perpetraron ni bajo qué móvil.

   Asimismo, el actual juez del caso, Julián Ercolini, ha establecido que el asistente del fiscal, Diego Lagomarsino --de quien resultó ser el arma con la que perdió la vida Nisman--, fue "partícipe necesario" del acto criminal al aportar un "arma amiga" para que posteriormente pudiera simularse la escena de suicidio.

   Lagomarsino ha confesado ser el dueño del arma con la que se efectuó el disparo que acabó con la vida de Nisman. Sin embargo, defiende que el investigador se la pidió prestada un día antes de que fuera hallado muerto y que no la usó en su contra.

   Lagomarsino, supuestamente, fue la última persona que lo vio en su departamento. Las cámaras del edificio registraron su salida del departamento a las 0.45 (hora local) del domingo, sin embargo, la defensa del ayudante insistió en que el Nisman murió entre las 12.00 y las 13.00 (hora local) de ese mismo día.

   El juez federal no pedía su ingreso en prisión provisional pero le ha prohibido salir del país y ha ordenado que lleve una tobillera electrónica para tenerle localizado en todo momento, dictando además un embargo de 15 millones de pesos (unos 690.000 euros).

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   Ercolini también procesaba a los cuatro escoltas de Nisman --los policías federales Rubén Benítez, Armando Niz, Néstor Durán y Luis Miño-- por un delito de "incumplimiento del deber", por considerar que descuidaron la protección al fiscal.

   Las llamadas telefónicas, correos electrónicos, mensajes y documentos del ordenador del fallecido fueron manipulados y borrados. También se obviaron los testimonios de los vecinos que podrían haber arrojado luz a la investigación de la muerte en un primer momento.

   Sin embargo, a día de hoy, las últimas informaciones indican que el juez Ercolini y el fiscal Eduardo Taiano aguardan las respuestas del requerimiento solicitado a Estados Unidos que podría dar nueva información sobre dos cuentas de correo electrónico de Nisman, sobre las cuales en un primer momento se llevaron a cabo informes parciales.

   Asimismo, se estima que el exfiscal podría tener el teléfono móvil intervenido judicialmente en el marco de algún expediente. El escenario judicial, recogen medios locales, podría pasar desde el mes de febrero de 2018 por la Cámara Federal porteña, la cual decidirá si avala el fallo que da como probado el asesinato del fiscal.

PROCESAMIENTO DE CRISTINA KIRCHNER

   La causa por la que el exfiscal Nisman que relacionaba con el ataque a la expresidenta y senadora argentina Cristina Fernández de Kirchner ha seguido abierta. Desde el pasado mes de diciembre, tanto la exmandataria como su exministro de Relaciones Internacionales, Héctor Timmerman, se encuentran procesados por el atentado y su presunta participación en el encubrimiento de la investigación.

   Para justificar su procesamiento, los camaristas señalaron que "el modo de ejecución de los hechos y sus características demuestran, por todos lados, que se usó cualquier medio al alcance para evitar rastros del delito".