El asesino confeso de Laredo apuñaló a la joven con 2 cuchillos: uno del bar donde había estado con ella y otro del piso

Publicado 05/01/2019 17:00:43CET
EUROPA PRESS

   SANTANDER, 5 Ene. (EUROPA PRESS/Notimérica) -

   El asesino confeso de la joven dominicana que falleció esta semana en Laredo utilizó dos cuchillos para asestarle la veintena de puñaladas que recibió: uno que se llevó de la cocina del bar de la localidad cántabra donde había estado con ella antes de los hechos, que se produjeron sobre las cuatro de la madrugada del 3 de enero, y otro que cogió en el piso de la chica, donde tuvo lugar el crimen, ubicado en la Plaza Rosario Ochandiano y en el que residían otras dos compatriotas de la víctima que intentaron, en vano, frenar la agresión.

   El presunto autor, T.S.M. R., en prisión tras entregarse a la Policía y declarase autor de la muerte de R.A.C.S., se encontraba esa noche en el pub de la Puebla Vieja que frecuentaban ambos, que habían sido pareja durante año y medio aunque estaban en proceso de separación. Algunos allegados aseguran incluso que ya no eran novios.

   La joven, de 26 años, natural de la República Dominicana y que se ha convertido en la primera víctima de la violencia machista este año en España, llegó después que él al local, pero se fue aproximadamente al cabo de media hora.

   Tras esto, y según ha podido saber Europa Press de fuentes próximas al caso, el asesino confeso -ecuatoriano de 29 años- cogió un cuchillo de la cocina del bar, y se dirigió al domicilio de quien había sido su compañera sentimental, con la que había tenido una relación que "iba y venía", marcada por "discusiones", aunque "normales", según amigos y vecinos.

   T.S.M.R se personó en la vivienda de R.A.C.S. y, una vez dentro, le asestó primero un par de puñaladas con el cuchillo del bar que portaba consigo, y luego con otro que cogió la cocina de la casa con el que siguió achuchillándola en el tórax, mientras las compañeras de piso permanecían refugiadas en un dormitorio desde el que alertaron al 112.

   A su llegada, los servicios de emergencias no pudieron hacer nada por reanimar a la joven, que deja huérfana una hija de cinco años en su país de origen, y que estaba en el nuestro en situación irregular.

   Mientras, el presunto agresor -que alegó en su declaración que había tomado un par de copas, según ha podido saber esta agencia- había abandonado ya el lugar de los hechos.

   Tras hablar con su familia, se entregó a la Policía Local, donde quedó custodiado en los calabozos por agentes de la Guardia Civil hasta que ayer pasó a disposición judicial, del titular de Primera Instancia e Instrucción número 1 de Laredo (el que estaba de guardia cuando sucedió todo) y que ordenó su ingreso en prisión.

   T.S.M.R. llegó al penal de El Dueso, en Santoña, pasadas las cinco y media de la tarde del viernes 4 e enero.