Actualizado 14/10/2016 12:37 CET

Las bebidas azucaradas provocan la muerte de 24.000 mexicanos al año

Melocha
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   CIUDAD DE MÉXICO 14 (Notimérica)

   Ceguera, amputaciones, cáncer, tiroides, leucemia... E incluso la muerte. Estas son algunas de las fatales consecuencias que podemos sufrir debido al abuso del consumo de azúcar.

   Solo en México, las bebidas azucaradas son responsables de la muerte de al menos 24.000 personas al año y de contribuir a 75.000 amputaciones provocadas por la diabetes mellitus, tal y como asegura la investigadora en salud alimenticia de la asociación civil El Poder del Consumidor Fiorella Espinosa.

   Además, un consumo excesivo de refrescos pueden propiciar la aparición de retinopatía diabética, la cual puede llegar a provocar ceguera.

   Según la Alianza por la Salud Alimentaria (ASA), un refresco de 600 mililitros contiene alrededor de 60 gramos de azúcar --12 cucharadas cafeteras--, colorantes artificiales y una sustancia denominada 4 metilimidazol, la cual se ha demostrado que está relacionada con el desarrollo de cáncer de pulmón, hígado, tiroides y leucemia.

   Por ello, la ASA, junto con el artista Iván Puig, realizaron este miércoles un experimento --destilar un refresco para obtener agua pura y 'melcocha tóxica'-- para concienciar a las personas sobre el contenido de las bebidas con azúcares añadidos y sobre la falta de medidas regulatorias para el etiquetado de los productos, la publicidad y alta disponibilidad en espacios específicos como las escuelas.

   La 'melcocha tóxica', constituida por azúcares añadidos procedentes del azúcar de caña y del jarabe de maíz de alta fructuosa y aditivos, es la sustancia que extraída de los refrescos tras ser destilados y que, según los activistas, genera obesidad, sobrepeso, diabetes, hipertensión, problemas cardiovasculares y daños en los riñones, entre otros problemas de salud

   Por su parte, el portavoz de la red de organizaciones Contrapeso, Luis Manuel Encarnación, aseguró que son los legisladores los que tienen el deber de fortalecer las medidas que contribuyan a reducir el consumo de bebidas azucaradas, algo que se consiguió moderadamente con el impuesto especial a bebidas azucaradas.

   Ahora, señaló Encarnación, hay que atender la recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS), a fin de que el gravamen pase de 10 a 20 por ciento.