Actualizado 14/05/2007 06:23 CET

CELAM.- Los obispos latinoamericanos ven como "un beso" y no como un "tirón de orejas" las palabras del Papa

APARECIDA, 14 May. (EP/AP) -

Los obispos latinoamericanos recibieron como "un beso" y no como un "tirón de orejas" la advertencia formulada por el papa Benedicto XVI, quien afirmó que a la Iglesia no le compete la política. Tampoco interpretaron la preocupación del pontífice por "formas de gobierno autoritarias o sujetas a ciertas ideologías" como una referencia directa a países como Venezuela, Ecuador, Bolivia o Nicaragua, cuyos gobiernos se declaran o bien socialistas o dentro de la izquierda.

Así se pronunciaron tres obispos en una conferencia de prensa posterior al discurso del Papa con que inauguró la V Conferencia del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, que se celebrará hasta fianles de este mes en la localidad brasileña de Aparecida.

"El Papa vino a recordar esos temas como tantos otros... No es que la Iglesia no lo sepa y que el Papa esté viniendo a darnos un tirón de orejas" en política, afirmó el obispo brasileño Celso Augusto de Queiroz. "Creo que no hubo nada en esta visita del Papa que pueda ser interpretado como una especie de tirón de orejas a América latina, sino, por el contrario, mucho de lo que él habló puede ser visto como un beso en América Latina", agregó Queiroz, al ser preguntado por las declaraciones del pontífice sobre política.

El brasileño destacó además que "la forma en que fue acogido (el Papa) por el pueblo es un mensaje claro de que la Iglesia católica no está fuera de moda... está muy viva y muy presente de la realidad de nuestro pueblo".

La Iglesia "en cuanto esto es muy precisa: cada uno a lo suyo, en el momento en que un sacerdote haga una opción partidista, en ese momento divide a la comunidad... rompe con la misión que se le encomendó", explicó por su parte el obispo colombiano Héctor Gutiérrez.

"Uno de los problemas que los obispos hemos tenido con esos sacerdotes son las apetencias políticas de ellos y no solamente eso, sino las apetencias políticas de las comunidades que pretender usufructuar las capacidades de liderazgo, de organización y de gestión que tienen nuestros sacerdotes para embarcarlos en el mundo de la política partidista y hacerlos representante suyos a nivel de alcaldía, de gobernaciones", agregó.

Monseñor Baltazar Porras, de Venezuela, indicó que Benedicto XVI no individualizó gobiernos autoritarios porque "el Papa ha estado más allá de los detalles concretos, no sólo en la política sino en otros campos: cuando habló de defensa a la vida, por ejemplo, no se refirió a los aspectos concretos que están en debate en muchos países" como en el caso de la reciente decisión de la Ciudad de México de despenalizar la interrupción del embarazo.

"La papa caliente nos las ha dejado (el pontífice) a los obispos que estamos aquí para ponerles nombre y apellido a una serie de problemas", añadió Porras sin dar mayores detalles.