Publicado 12/06/2026 17:06

Ciencia.-El hielo de Groenlandia revela que el ser humano lleva contaminando el planeta con mercurio desde hace 4.000 años

Investigadores asomados al núcleo de hielo analizado.
Investigadores asomados al núcleo de hielo analizado. - EGRIP

MADRID 12 Jun. (EUROPA PRESS) -

El ser humano contamina el medioambiente con mercurio desde antes de lo que se pensaba, según un estudio internacional con participación del CSIC y publicado en la revista Science Advances. En concreto, los resultados apuntan a que las emisiones antrópicas de metal tóxico comenzaron al menos durante la Edad de Bronce, hace unos 4.000 años.

Para llegar a esta conclusión, los expertos han reconstruido la historia de la contaminación por este elemento con datos recogidos en un núcleo de hielo de más de 1.200 metros (m) extraído en el marco del Proyecto de Núcleos de Hielo del Este de Groenlandia abarca todo el Holoceno, desde hace 11.700 años hasta la actualidad

Este núcleo fue tratado en tres fases: primero, se cortó meticulosamente en trozos más pequeños, equivalentes a periodos de cinco años; segundo, se limpió para evitar la contaminación cruzada; y tercero, los trozos de hielo se derritieron en el laboratorio para su análisis.

"Este registro es único por su duración y su alta resolución temporal", ha destacado el investigador del Instituto de Química Física Blas Cabrera (IQF-CSIC) y autor del estudio, Ari Feinberg.

Según el equipo investigador, las emisiones de mercurio en el pasado fueron de una magnitud lo suficientemente relevante para que dejara huella en el hielo de Groenlandia. "Solemos pensar que los humanos llevamos contaminando el planeta solo un par de siglos, pero esta nueva investigación revela que, en el caso de mercurio, hablamos de milenios", ha explicado Feinberg.

Las fuentes de estas primeras emisiones podrían haber sido el refinado de minerales de cobre y estaño o el uso de cinabrio, un mineral rico en mercurio muy apreciado como pigmento rojo y como medicamento, de acuerdo con los expertos. De hecho, el investigador ha apuntado a cómo arqueólogos han encontrado niveles altos de mercurio en huesos humanos procedentes de yacimientos funerarios de la Península Ibérica, "lo que sugiere que el cinabrio se utilizó de forma generalizada en ese periodo".

"La señal captada en el núcleo de hielo de la remota zona central de Groenlandia podría ser un indicio temprano de que las emisiones de mercurio ya eran lo suficientemente elevadas como para extenderse por toda la atmósfera del hemisferio norte", ha explicado.

Además, los datos del núcleo de hielo muestran que la contaminación no ha hecho sino agravarse con el tiempo. Por esta parte, los científicos han señalado que la acumulación de mercurio en Groenlandia se multiplicó por 2,7 desde el siglo XIII y por 7,4 a partir de 1840, coincidiendo con la revolución industrial. La metodología empleada permite distinguir estas emisiones humanas de los picos naturales de mercurio provocados por erupciones volcánicas, como las del volcán Laki, en Islandia, en 1783, o la del volcán Novarupta, en Alaska, en 1912.

PODER MONITORIZAR Y LIMITAR MEJOR EL USO DEL MERCURIO

El CSIC ha destacado que este avance contribuye a conocer mejor el origen y la evolución de las emisiones históricas de este contaminante al medio ambiente por parte del ser humano. "Este estudio podría ayudar a determinar cuándo comenzaron las emisiones humanas, un dato que no solo zanjaría un debate abierto en la comunidad científica, sino que permitiría monitorizar con más precisión el cumplimiento de los convenios internacionales sobre el uso de este metal tóxico", ha concluido el también investigador del IQF-CSIC y autor del estudio Alfonso Saiz López.

Asimismo, ha apuntado al Convenio de Minamata sobre el Mercurio, que busca desde su entrada en vigor en 2017 proteger el ecosistema y la salud humana de la contaminación por mercurio mediante la reducción de su uso. Según Feinberg, la capacidad para evaluar su eficacia y pronosticar la recuperación del ecosistema "se ve dificultada por las incertidumbres asociadas a las emisiones históricas causadas por el ser humano a lo largo de la historia".

Dado que aporta nuevas evidencias de que los seres humanos comenzaron a alterar los niveles de mercurio en el medioambiente antes de lo que se pensaba, obligará a reevaluar la cantidad de mercurio de origen humano presente en la actualidad. "Esperamos que esto ayude a mejorar los modelos actuales de emisiones de mercurio y con ello poder monitorizar y limitar su uso", ha añadido el investigador.

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