Publicado 23/06/2026 18:08

Señalan el "papel esencial" de remolinos y meandros oceánicos en la regulación el clima

Archivo - Barcos pesqueros amarrados en el puerto, por la subida de precio del gasoil, a pesar de desconvocar el paro, 24 de marzo de 2022, en A Coruña, Galicia (España).  Tras un encuentro con el ministro de Agricultura el 23 de marzo, el sector pesquero
Archivo - Barcos pesqueros amarrados en el puerto, por la subida de precio del gasoil, a pesar de desconvocar el paro, 24 de marzo de 2022, en A Coruña, Galicia (España). Tras un encuentro con el ministro de Agricultura el 23 de marzo, el sector pesquero - M. Dylan - Europa Press - Archivo

PALMA 23 Jun. (EUROPA PRESS) -

Investigadores del Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados (Imedea) han participado en un estudio que destaca el "papel esencial" de los remolinos y meandros en los océanos, con una influencia directa en los ecosistemas marinos y la regulación del clima terrestre.

Esta investigación mejora la comprensión sobre cómo se mueve y distribuye la energía cinética en los océanos del planeta, una magnitud que mide la intensidad del movimiento del agua y constituye un factor "clave" para entender tanto la dinámica marina, como el clima global.

En una nota de prensa, el centro de investigaciones ha resaltado que esta energía se reparte entre la asociada a corrientes relativamente estables --como la Corriente del Golfo o la Corriente Circumpolar Antártica-- y la vinculada a estructuras más variables, como remolinos y meandros. Estas últimas tienen una gran importancia en el transporte de calor, sal, nutrientes y carbono a través del océano.

El trabajo, publicado en la revista científica 'Geophysical Research Letters', confirma el papel dominante de los remolinos y meandros oceánicos en la circulación global y revisa las estimaciones realizadas hasta ahora sobre su contribución a la energía cinética total del océano.

En particular, reevalúa los cálculos realizados hace más de dos décadas por el oceanógrafo Carl Wunsch, recientemente galardonado con el Premio Fronteras del Conocimiento de la Fundación BBVA, a partir de observaciones satelitales mucho más limitadas que las disponibles en la actualidad.

El estudio ha sido liderado por Diego Cortés-Morales y cuenta con la participación de las investigadoras del Imedea Bàrbara Barceló-Llull y Ananda Pascual, junto a Laura Gómez-Navarro del Institut de Ciències del Mar (ICM-CSIC).

Para llevarlo a cabo, el equipo ha analizado 23 años de observaciones obtenidas mediante altimetría satelital procedentes de múltiples misiones simultáneas. Esta técnica permite medir la altura de la superficie del mar y derivar información sobre las corrientes oceánicas.

Cortés-Morales ha explicado que las limitaciones tecnológicas y la menor cobertura satelital ofrecían resultados "menos precisos en estimaciones previas". Ahora, gracias a la combinación de al menos tres misiones satelitales activas de manera simultánea durante más de dos décadas, se ha podido obtener una visión "más precisa y robusta" de la circulación oceánica global.

"Esto ha permitido determinar que la contribución real de los remolinos es menor de lo que se pensaba anteriormente, aunque sigue siendo claramente dominante a escala global", ha alegado

El nuevo estudio concluye que aproximadamente el 72% de la energía cinética total del océano está asociada a estructuras variables de mesoescala --fenómenos con tamaños superiores a 100 km y con una duración aproximada de entre 10 y 100 días--, como remolinos y meandros oceánicos. Esta distribución de la energía difiere de las estimaciones previas, según las cuales estas estructuras podían llegar a concentrar cerca del 90% de la energía cinética oceánica.

Más allá de la cifra concreta, este estudio muestra que la comprensión del océano mejora a medida que se dispone de observaciones más extensas y precisas, lo que pone de manifiesto la importancia de mantener y reforzar las redes de observación oceánica, mediante la combinación de satélites, medidas 'in situ' y modelos numéricos.

El estudio también destaca la necesidad de mejorar los modelos climáticos actuales ya que muchos de ellos todavía no tienen suficiente resolución para representar correctamente los remolinos oceánicos, pese a que son responsables de "buena parte del transporte de calor y carbono en el océano". Los autores han subrayado que incorporar estos procesos permitirá realizar proyecciones climáticas "más fiables" en las próximas décadas.

En este contexto, nuevas misiones como el satélite SWOT, con datos utilizados en diferentes proyectos del Imedea, permitirán observar estructuras oceánicas aún más pequeñas y estudiar con más detalle cómo se transfiere la energía entre distintas escalas del océano.

Este trabajo se enmarca en distintas iniciativas europea y programas de excelencia científica vinculados al seguimiento de la dinámica oceánica y su impacto sobre el sistema climático global, al reforzar el papel de este centro como "referencia internacional" en oceanografía física y observación satelital del océano.

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