La clase obrera mexicana, los grandes marginados del 'boom' inmobiliario

Suburbio
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Actualizado 06/01/2018 8:08:32 CET

   CIUDAD DE MÉXICO, 6 Ene. (Notimérica) -

   En pleno 'boom' de la construcción, en México se edificaron miles de casas para la clase obrera con la promesa de una vida mejor. Entre los años 2001 y 2012, unas 20 millones de personas (una sexta parte de la población del país azteca) abandonaron sus ciudades para poblar la nuevas viviendas impulsadas por el Gobierno. Sin embargo, la intención de elevar el nivel de vida de la clase media-baja no ha acabado como estaba planificado.

   Durante 12 años México se asoció con promotoras privadas para erigir grandes promociones de viviendas que hoy están en condiciones deplorables para vivir, según 'LA Times'. A los proyectos titánicos se unieron inversores como el Banco Mundial y varias firmas de Wall Street, entre otros. Así comenzó la construcción masiva en terrenos de pastizales y viejas haciendas de lo que acabarían siendo barrios marginados.

   Hoy todos estos suburbios, alejados de las ciudades, se encuentran en condiciones lamentables de vida. Las calles que rodean las viviendas están llenas baches y bancos destrozados; y las grandes grietas que tienen las casas caracterizan estas colonias. A todo esto se une un pésimo abastecimiento de servicios básicos, como son el agua y luz, según cuenta el medio americano.

  Barrio

   A parte de las penosas condiciones en las que se encuentran estos megaproyectos, su situación geográfica no es para nada favorable para acercarse a los lugares de trabajo. Del mismo modo fueron edificadas en tierras donde los terrenos son sumamente baratos por la inestabilidad del suelo, lo que provoca grandes riesgos de derrumbes y hundimientos.

   Para mas inri, la mayoría de las familias --jubilados, pensionados del Gobierno, propietarios de pequeñas empresas y trabajadores de fábricas-- están endeudadas para poder pagar las viviendas destrozadas donde viven.

   La clase obrera mexicana se ha visto todavía más castigada por culpa de la especulación. Mientras unos se beneficiaron con la construcción de estos inmuebles, a ellos les toca sufrir las deudas de unas viviendas que son una autentica ruina.