Actualizado 05/06/2013 22:58 CET

Guerrilla colombiana dispuesta a entregar a canadiense secuestrado

BOGOTA, 5 Jun. (Reuters/EP) -

La guerrilla colombiana del Ejercito de liberación nacional (ELN) manifestó este miércoles su voluntad de liberar pronto a un ciudadano canadiense secuestrado hace más de cuatro meses, si bien volvió a pedir que la empresa para la que trabaja el rehén devuelva los títulos de unas minas de oro a los habitantes de una zona del norte del país.

El geólogo Jernoc Wobert fue secuestrado el 18 de enero en el departamento de Bolívar junto a dos peruanos y tres colombianos, quienes fueron liberados por los rebeldes tres semanas después.

El hecho dejó en evidencia el riesgo que aún enfrentan las industrias petrolera y minera, que reciben millones de dólares en inversión extranjera, como consecuencia del conflicto armado interno de Colombia.

El Ejército de Liberación Nacional (ELN) mantiene su voluntad de liberar pronto al ciudadano canadiense y espera también una solución pronta a la devolución de los cuatro títulos mineros, propiedad de las comunidades de Casa de Barro, Mina Seca, la Nevera y las Nieves, dijo un comunicado del grupo rebelde difundido por Internet.

De momento no fue posible obtener comentarios de la minera canadiense Braeval Mining, que tiene un proyecto aurífero en Bolívar, ni de funcionarios del Gobierno sobre la posición del ELN.

SE OPONE A EXPLOTACIÓN DE RECURSOS

El grupo guerrillero se opone a las actividades de exploración y explotación de los recursos petroleros y mineros de Colombia con el argumento de que las empresas extranjeras saquean los recursos naturales del país y causan graves daños al medio ambiente.

El ELN es la segunda guerrilla más grande del país después de la FARC y, aunque mantiene contactos con el Gobierno del presidente Juan Manuel Santos y ha manifestado su interés en participar en una negociación de paz, no participa del diálogo en Cuba con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

Fue fundado en la década de 1960 por sacerdotes católicos radicales y en los últimos años fue debilitado por una ofensiva militar del Gobierno, ataques de los escuadrones paramilitares de ultraderecha y enfrentamientos en varias regiones con las FARC, el mayor grupo guerrillero de Colombia.

En la actualidad cuenta con menos de 3.000 combatientes y es considerada una organización terrorista por Estados Unidos y la Unión Europea.