Actualizado 30/08/2006 1:50:10 +00:00 CET

Colombia.- La presidenta del Congreso reitera su petición a las FARC de permitir a Cruz Roja visitar a los secuestrados

BOGOTÁ, 30 Ago. (EUROPA PRESS) -

La presidenta del Congreso de Colombia, Dilia Toro, reiteró el martes su llamamiento a la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) para que permita al Comité Internacional de la Cruz Roja visitar a los secuestrados y conocer su estado de salud, en un primer gesto encaminado hacia un acuerdo humanitario.

"Ese ha sido un deseo que siempre hemos tenido para saber cómo están los secuestrados, y que en un momento determinado la misión médica pueda brindarles salud a esas personas", precisó Toro en declaraciones a los medios de comunicación.

Además, recalcó que no se atendería sólo a los secuestrados, ya que explicó que si los guerrilleros también lo requieren "igualmente habrá que darles atención médica", según informa la prensa local, recogida por Europa Press.

Toro ya había propuesto hace una semana que una misión médica constatara el estado de salud de los secuestrados en poder de las FARC, propuesta basada "en unos acuerdos de voluntades" que involucra a una misión médica independiente del Gobierno.

Asimismo, el pasado 8 de agosto la presidenta del Congreso invitó a los jefes de la guerrilla a acudir a la Cámara para tratar el tema del intercambio humanitario, propuesta que fue acogida por el portavoz de la organización, Raúl Reyes, siempre y cuando se brinden las debidas garantías de seguridad.

INTERCAMBIO HUMANITARIO

Las FARC proponen el cambio de un grupo de 58 secuestrados en su poder por unos 500 de sus militantes que se encuentran en prisión. Para negociar este intercambio, exigen la desmilitarización de los municipios de Pradera y Florida, situados en el departamento del Valle del Cauca, propuesta que rechaza el Gobierno de Álvaro Uribe.

En cambio, el presidente colombiano estuvo de acuerdo con una propuesta planteada el pasado diciembre por Francia, España y Suiza para que ambas partes lleven a cabo las negociaciones para el intercambio en una zona de 180 kilómetro cuadrados en el suroeste del país, sin presencia de fuerza pública ni de combatientes de las FARC.