Condenan a cinco militares colombianos por el asesinato de dos jóvenes en el marco de los 'Falsos Positivos'

Soldiers stand guard at Bolivar Square during a referendum on a peace deal betwe
REUTERS / JOHN VIZCAINO - Archivo
Publicado 06/02/2019 13:44:12CET

   BOGOTÁ, 6 Feb. (Notimérica) -

   La Justicia colombiana ha condenado a cinco militares del batallón de infantería número 21 por dos ejecuciones extrajudiciales en el año 2004 que les involucran en la causa de 'Falsos Positivos', según informa la Fiscalía de Colombia en un comunicado de prensa.

   El magistrado del Juzgado Penal del Circuito de Granada encargado del caso ha condenado a 38 años y 4 meses de prisión a Wilson Orlando Lizarazo "como coautor intelectual y material de los delitos de homicidio en persona protegida".

   Asimismo, el sargento Jader Alexander Gómez Ayala y los soldados Faiber Ceballos Gómez, Jesús Danilo Zapata y Johon Richard Cárdenas han sido condenados a seis años de prisión por delito de encubrimiento.

   La acusación data del año 2004, cuando los militares del mencionado batallón hicieron un "pacto criminal" con el bloque Centauros de las desmovilizadas Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) mediante la que simularon "bajas en combate" para ganarse el reconocimiento de comandantes y de la población.

En este marco se dibuja el asesinato de estos dos jóvenes, cuyos cuerpos fueron hallados uniformados junto a "armas incautadas". En la escena del crimen "todo estaba rotulado con el nombre de operación 'Despegue' dirigida contra un supuesto grupo paramilitar responsable de extorsiones a transportadores de la región", de acuerdo con el reporte de la Fiscalía.

   ESCÁNDALO DE LOS 'FALSOS POSITIVOS'

   ¿En qué consiste exactamente el escándalo de los 'Falsos Positivos'? Para entenderlo hay que remontarse años atrás, concretamente a 2002, en el marco del conflicto armado colombiano que comenzó en la década de 1960.

   A partir de 2002 y durante seis años --hasta 2008-- miembros de brigadas del Ejército ejecutaron de forma habitual a civiles a lo largo del país.

   En este contexto, soldados y oficiales, presionados por sus superiores para que mostraran resultados "positivos" e incrementaran el número de bajas de combate a las guerrillas, se llevaban por la fuerza a víctimas o las citaban en parajes remotos con promesas falsas, para luego asesinarlas, colocar armas junto a los cuerpos e informar de que se trataba de combatientes enemigos muertos en enfrentamientos.

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