Actualizado 06/05/2008 23:07 CET

Cuba/España.- La Conferencia Episcopal Cubana visita mañana el Santuario de la Virgen de la Caridad en Illescas

TOLEDO, 6 May. (EUROPA PRESS) -

La Conferencia de Obispos Católicos de Cuba, encabezada por su presidente, monseñor Juan García, arzobispo de Camagüey, celebrará mañana, 7 de mayo, una visita oficial al Santuario de Nuestra Señora de la Caridad, en Illescas, con la que pretenden entroncar con los orígenes históricos de la actual patrona de la isla caribeña, la Virgen de la Caridad del Cobre.

El acto, promovido y organizado por la Parroquia Santa María y el Patronato de la Fundación del Hospital de Nuestra Señora de la Caridad, supondrá el hermanamiento entre la iglesia cubana y la illescana, unidos durante siglos por una misma devoción a la Virgen, informó en nota de prensa la Archiódecis de Toledo.

La visita pastoral de la conferencia episcopal cubana concluirá con una eucaristía que se celebrará a las 12.00 horas en el Santuario de Nuestra Señora de la Caridad, en la que concelebrarán los prelados de las once diócesis caribeñas.

A los actos está previsto que asistan el vicepresidente primero de la Junta de Castilla-La Mancha, Fernando Lamata, y el alcalde de Illescas y presidente de la Diputación Provincial, José Manuel Tofiño. A partir de las 14.00 horas, estarán también presentes los obispos de las diócesis de Castilla-La Mancha, quienes, tras mantener una reunión en la ciudad de Toledo, se desplazarán a Illescas para mantener un encuentro con los obispos de Cuba.

La devoción a la Virgen de la Caridad, de gran antigüedad y arraigo en Illescas y en toda la comarca de la Sagra, alcanzó su máximo esplendor a comienzos del siglo XIV. Algo más de cien años después esta advocación llegó a la Isla de Cuba, y fue un illescano, Francisco Sánchez de Moya, el que construyó un santuario a esta advocación en el término Real de "Minas de Cobre" (de ahí el nombre con el que se la conoce). La Caridad del Cobre es patrona de Cuba desde 1916 y fue coronada solemnemente por Juan Pablo II en 1998.