Detenidos 32 miembros de una red que vendía identidades falsas a emigrantes en Colombia

Policía colombiana en rueda de prensa
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Publicado 02/10/2018 15:31:05CET

   BOGOTÁ, 2 Oct. (Notimérica) -

   La policía colombiana ha interceptado una red que vendía identidades falsas a emigrantes. La operación se salda con 32 detenidos por facilitar la llegada a Colombia de personas procedentes de Asia y África. La red ha caído después de dos operaciones desarrolladas entre 2016 y 2018 gracias a la pista que ofreció la captura de un árabe en Estados Unidos.

   Se trata de Azam Alrifai que fue detenido en diciembre de 2016 en Estados Unidos por las autoridades migratorias convirtiéndose en el punto clave que permitió la identificación de seis integrantes de esta red que, presuntamente, ayudaba a extranjeros a conseguir los papeles necesarios para residir en Colombia.

   A esas seis personas llegaron debido a que el Alrifai, primer detenido, tenía en su poder un pasaporte colombiano, lo que hizo saltar las alertas de los agentes que procedieron a registrarlo. Al desbloquear su teléfono móvil encontraron una lista con fotos de nueve ciudadanos procedentes de África que contaban, también, con documentación colombiana expedida en oficinas de pasaportes las gobernaciones de Magdalena y de La Guajira (Colombia).

   DOS AÑOS

   Después de trasladar toda la información a la Agencia del Gobierno de Migración Colombia, ésta comenzó una investigación que se ha prolongado durante dos años dividida en dos operaciones.

   La primera de ellas fue en 2016 por la que se detuvieron a diez personas --seis de ellos los detenidos a raíz del hallazgo de sus datos en el móvil de Alrifai--; y la segunda, la que se produjo hace unos días con la detención de otras 21 personas, entre ellas personal de la Registraduría de Magdalena y La Guajira (Colombia).

   Tres de los detenidos que trabajaban en el registro han sido puestos hoy en libertad por falta de pruebas y el bajo riesgo de fuga.

   Los investigadores han logrado establecer que los extranjeros ingresaban en Colombia desde España por la frontera con Ecuador y desde allí los trasladaban hasta la región del Urabá antioqueño, región de Antioquia (Colombia). Allí permanecían bajo condiciones de hacinamiento y escasa salubridad mientras se coordinaba su viaje por vía marítima hacia Panamá con el objetivo de llegar a Estados Unidos.

   La red cobraba entre 15 y 30 millones de pesos (entre 5.000 y 10.000 dólares) por facilitar a cada persona su paso de manera ilegal por el país colombiano. Los investigadores estiman que entre 7 y 11 migrantes eran traídos al país diariamente con ese procedimiento.

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