Aumenta el número de migrantes africanos que viajan a Sudamérica para cruzar la frontera hacia EEUU

Actualizado 14/07/2019 8:29:29 CET
   Personal de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) visitó puntos fronterizos de las provicincias mexicanas de Tapachula (Chiapas) y Tijuana (Baja California), para supervisar el respeto a los Derechos Humanos de migrantes de Haití y de var
Personal de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) visitó puntos fronterizos de las provicincias mexicanas de Tapachula (Chiapas) y Tijuana (Baja California), para supervisar el respeto a los Derechos Humanos de migrantes de Haití y de var - EDUARDO JARAMILLO CASTRO/NOTIMEX - Archivo

TAPACHULA, 14 Jul. (Reuters/EP) -

Cada vez son más los migrantes que provienen de Camerún, Angola o Sudán que viajan a Sudamérica huyendo de sus países con el objetivo de llegar a Estados Unidos.

El número de africanos que ingresaron a México se ha triplicado en los primeros cuatro meses de 2019 frente al mismo período del año anterior, llegando a unas 1.900 personas, en su mayoría de Camerún y la República Democrática del Congo.

Es el caso de Marilyne Tatang, una joven embarazada de 23 años que ha tenido que cruzar nueve fronteras en dos meses para llegar a México desde Camerún. En estos momentos tiene pensado coger un autobús hacia el norte para poder cruzar una décima frontera, la de Estados Unidos.

Su recorrido no ha sido fácil. Tatang tuvo que tomar una balsa y cruzar el río Suchiate para llegar a México el 8 de junio, un día después que el Gobierno de ese país llegase a un acuerdo con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para aminorar los flujos de migrantes que van hacia el norte.

La mayoría de los migrantes que buscan ingresar por la frontera sur de Estados Unidos son principalmente centroamericanos. Sin embargo, cada vez son más los africanos que intentan llegar al país norteamericano.

Un grupo de expertos en migración ha explicado que, a medida que estas personas descubren las experiencias de sus familiares o amigos, y se dan cuenta de que es difícil pero no imposible, toman la decisión de hacer esta travesía.

La política de Trump respecto a las migraciones ha motivado a estas personas a iniciar este viaje al considerar que es su última oportunidad para acceder a Estados Unidos, ha señalado Michelle Mittelstadt, directora de comunicación del Instituto de Política de Migración, un grupo de expertos con sede en Washington. En este sentido, los datos de la Secretaría de Gobernación de México sugieren que la migración desde África batirá récords este año.

"ME HABRÍAN MATADO"

Tatang abandonó su natal Bamenda, en el noroeste de Camerún, por el recrudecimiento de la violencia en esta región de habla inglesa, donde los separatistas luchan por la autonomía del gobierno de habla francesa.

"Quemaron la casa donde vivía (...) me habrían matado", ha dicho refiriéndose a las fuerzas gubernamentales que intentaron capturarla. Al principio sólo tenía pensado cruzar la frontera hacia Nigeria, pero se enteró de que algunas personas habían llegado hasta Estados Unidos.

"Así que pregunté si era posible para alguien como yo, porque estoy embarazada. Ellos dijeron: 'Haz esto, haz aquello'", recordó frente a las oficinas de migración en la ciudad de Tapachula, en el sur de México. Tras pedirle el dinero a su familia --unos 5.000 dólares (4.436 euros aproximadamente)-- para realizar el viaje comenzó esta travesía viajando hasta Ecuador.

Posteriormente viajó en autobús y a pie a través de Colombia, Panamá, Costa Rica, Nicaragua, Honduras y Guatemala hasta llegar a México. Todavía está decidiendo qué hacer una vez que llegue a la ciudad mexicana de Tijuana, en la frontera con Estados Unidos.

Su intención es preguntar. "Sólo preguntaré", dijo ella. "No puedo decir: 'Cuando llegue allí, haré esto'. No lo sé. Nunca he estado allí".

Su situación no es única. Cédric, un joven de 21 años de la República Democrática del Congo ha tomado la misma decisión tras ver a mucha gente morir a manos del Ejército, según ha explicado a la agencia de noticias Reuters. "Allá en África es feo. La gente se está muriendo", ha reiterado.

Esta travesía obliga a los migrantes a pasar al menos una semana recorriendo la impenetrable selva del Tapón de Darién, una de las regiones más intransitables de la región, que conecta Colombia con Panamá y que ha sido descrita como "el pedazo de jungla más peligroso del mundo".

Sin embargo, la ruta tiene una ventaja clave y es que los países de la región generalmente no deportan a migrantes de otros continentes debido, en parte, al alto coste del retorno y a la falta de acuerdos de repatriación con sus países de origen.

CADA VEZ MÁS REFUGIADOS

La volatilidad política en Camerún y la República Democrática del Congo ha provocado el desplazamiento de cientos de miles de personas en los últimos años.

Los congoleños conformaron en 2018 el tercer grupo más grande de nuevos refugiados a nivel mundial, con cerca de 123.000 personas, según el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, mientras que la población desplazada de Camerún creció en 447.000 personas.

El número de migrantes africanos indocumentados encontrados por las autoridades mexicanas se cuadruplicó en 2018 en comparación con 2013, llegando a casi 3.000 personas, de acuerdo con cifras de la Secretaría de Gobernación de México.

Muchos de estos migrantes viajaron a Ecuador o Brasil como puntos de partida. Ecuador no requiere visas para varios países, incluyendo Camerún, Angola y la República Democrática del Congo, mientras que Brasil acepta solicitantes de asilo.

Al igual que los centroamericanos, habitantes de otros países, incluyendo África, se presentan con sus familias en México con el objetivo de entrar a Estados Unidos antes de que Trump endurezca aún más las condiciones, ha aseverado Mittelstadt, del Instituto de Política de Migración. "Este mensaje se está escuchando no solo en Centroamérica, sino en otras partes del mundo", ha concluido.

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