Publicado 21/10/2020 10:42CET

EEUU.- Estados Unidos no localiza a los padres de casi 550 niños separados en la frontera por el actual Gobierno

Manifestación contra las políticas migratorias del Gobierno de Donald Trump en Nueva York
Manifestación contra las políticas migratorias del Gobierno de Donald Trump en Nueva York - NANCY KASZERMAN / ZUMA PRESS / CONTACTOPHOTO

MADRID, 21 Oct. (EUROPA PRESS) -

Los abogados responsables de identificar y localizar a las familias de los menores que fueron separados en la frontera sur de Estados Unidos bajo la Administración de Donald Trump no han podido localizar a los padres de 545 de estos niños, según la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU, por sus siglas en inglés).

El Gobierno introdujo en 2018 una política de "tolerancia cero" en la linde con México, lo que se tradujo en la separación indiscriminada de unas 2.800 familias. La mayoría de ellas permanecían aún bajo custodia en Estados Unidos cuando una orden ejecutiva puso fin a esta controvertida medida.

Sin embargo, más de 1.000 padres separados de sus hijos ya habían sido deportados cuando un juez federal de California ordenó a varias firmas de abogados, entre ellos los de ACLU, que tratasen de reunificar a estas familias de migrantes, según la cadena NBC News.

El subdirector del proyecto de Derechos de los Inmigrantes de ACLU, Lee Gelernt, ha lamentado la "trágica realidad" y ha reconocido que queda "mucho más trabajo que hacer", aunque ha dicho "no saber" cuándo se podrá completar la búsqueda. "No pararemos hasta localizar a todas y cada una de las familias, no importa el tiempo que lleve", ha prometido.

De las más de mil familias separadas a partir de 2017, y tomando como referencia los datos del Departamento de Seguridad Interior, esta comisión ha podido contactar hasta el momento con los padres de más de 550 menores y espera que unos 25 puedan regresar a Estados Unidos para concretar la reunificación.

Algunas familias han rechazado la reunificación y, en cambio, han autorizado que los niños se queden en territorio estadounidense con otros parientes o tutores, "por el miedo que tienen a lo que les podría ocurrir a sus hijos si vuelven" a sus países de origen, principalmente en Centroamérica.