Actualizado 14/06/2013 02:44 CET

Tormentas demoran vuelos y derriban tendidos eléctricos en costa del Atlántico

Tormenta tropical Andrea
REUTERS

NUEVA YORK, 14 Jun. (Reuters/EP) -

Un severo sistema de tormenta seguía amenazando este jueves al sur de Estados Unidos con vientos dañinos y granizo de gran tamaño tras las tormentas eléctricas que dejaron copiosas lluvias, y que demoraron vuelos y derribaron líneas de tendido eléctrico en la parte media de la costa del Atlántico.

Zonas de Virginia, Carolina del Norte y los estados circundantes estaban bajo vigilancia por tormentas graves hacia la noche, tras tormentas que generaron vientos en Nueva Jersey, Delaware y Maryland, dijo el Servicio Meteorológico Nacional.

"Estamos esperando principalmente vientos dañinos y granizo grande, y quizás algunos tornados", dijo Jonathan Garner, un meteorólogo del Centro de Predicción de Tormentas en Norman, Oklahoma. Hasta el mediodía de este jueves no se había reportado ningún tornado, dijo Garner.

Los meteorólogos dijeron que no preveían un clima tan intenso como el sistema de tormenta del miércoles que causó varios tornados, granizo dañino y fuertes vientos en la parte norte de la zona central de Estados Unidos.

Una franja de clima severo reportado desde el sur de Minnesota hasta el oeste de Pensilvania y de Virginia Occidental provocó cortes generalizados de electricidad, y la página en internet del servicio meteorológico mostraba más de una docena de reportes de tornados en Iowa, Illinois y Ohio.

Las tormentas eléctricas demoraron vuelos con destino a Washington, Baltimore, Filadelfia y Nueva York, según el sitio de Internet FlightAware.

Empleados de la administración federal en Washington podían elegir entre ausentarse del trabajo o trabajar en forma remota. El torneo abierto de golf en Ardmore, Pennsylvania, fue suspendido después de casi dos horas de actividad el jueves.

La temporada de tornados de Estados Unidos transcurrió en relativa calma hasta el 20 de mayo, cuando una tormenta monstruosa de categoría EF5 -la más alta- golpeó al suburbio de Moore, en Oklahoma City, matando a 24 personas y barriendo partes enteras de la localidad. Otra ola de tormentas golpeó a Oklahoma el 31 de mayo, dejando alrededor de 20 muertos.