Actualizado 31/07/2006 12:22:20 +00:00 CET

España/Perú.- Dos españolas dedican sus vacaciones a trabajar solidariamente en Perú como alternativa "a la playa"

Algunos amigos "no entienden" que dediquen tres semanas de sus vacaciones a "ayudar a otros"

BILBAO, 31 Jul. (EUROPA PRESS) -

Eva Martín, de 31 años y vecina de Sestao, y Amaia Monreal, una bilbaína de 39 años, trabajan como empleadas de una cadena de supermercados. Son dos chicas normales que no pertenecen a ninguna ONG ni han tenido experiencias anteriores de voluntariado.

Sin embargo, cuando les propusieron colaborar con la ONG Federación Niños del Mundo no lo dudaron. Eva se irá a Perú el 3 de septiembre y Amaia, en el mes octubre. La primera partirá para ayudar en un dispensario médico y la segunda irá a trabajar con gente anciana, y "para lo que surja".

Las dos empleadas dedicarán tres semanas de sus vacaciones a colaborar en un proyecto solidario en un suburbio de Lima (Perú) como alternativa "a la playa" y para "enriquecerse personalmente", aunque haya gente que "no lo entienda".

"Sientes algo, como una inquietud", explica Amaia, en un intento de dar a conocer las razones de "sacrificar" sus vacaciones. La bilbaína asegura que son "unas vacaciones diferentes" que le aportarán una "gran vivencia y experiencia personal". No duda en afirmar que para ella son "las mejores vacaciones".

MUCHOS NO LO ENTIENDEN

En el entorno de Amaia hay gente "que no lo entiende". Le cuestionan que tras un año de trabajo vaya a dedicar tres semanas de sus vacaciones a ayudar a otras personas. Sin embargo, no considera que sea "algo duro" y opina que "es mejor que estar tirado en una playa".

Ambas saben que al principio pueden sufrir un impacto emocional. "En la entrevista nos lo ponían muy difícil", dicen, pero aseguran que no se lo pensaron dos veces.

Eva es consciente de que sus vacaciones no van a ser cómodas, aunque para ella no deja de ser "una oportunidad de conocer un país diferente". Reconoce que las situaciones que van a ver "no son las más adecuadas" porque "no hay agua corriente y en algunos sitios no hay luz" pero, a pesar de todo, se siente "una privilegiada por poder vivir esto".

"Tienes la inquietud de ver otras zonas del mundo por ti misma, de juzgar, de ayudar", explica Eva, quien cree que una experiencia así "no se vive muchas veces en la vida" por lo que hay que "aprovecharla".

Por su parte, Amaia también ha encontrado con personas sorprendidas por su decisión. "Hay gente que dice 'pero bueno, descansa un poco'", relata la joven. Otros, sin embargo, le han reconocido la labor y le dicen que a ella esto "le va". "Ya sabía yo que alguna día ibas a acabar en algo así", le comentan.

Eva ve el otro lado de la moneda. Aunque vayan a estar en "condiciones malísimas", el hecho de aprender "cómo viven otras personas" y acercarse a otra cultura "no se paga con dinero".

Eva y Amaia van a trabajar en Manchay, un suburbio de Lima de 60.000 habitantes donde viven en chabolas miserables. Su entusiasmo en tanto que "animan" a todo el mundo a probar estas "vacaciones alternativas".