Publicado 23/11/2021 15:14CET

Estados Unidos.- Los vehículos son una fuente poco reconocida de contaminación urbana por amoniaco, alerta un estudio

MADRID, 23 Nov. (EUROPA PRESS) -

Al interrumpir las actividades normales de la sociedad, como la conducción, los cierres de COVID-19 ofrecieron una oportunidad única para estudiar sus impactos en el medio ambiente. Los investigadores informan ahora en la revista 'Environmental Science & Technology Letters', de la Sociedad Americana de Química, que los datos obtenidos por satélite antes y durante el confinamiento de primavera de 2020 en Los Ángeles (Estados Unidos) muestran que los vehículos, y no la agricultura, son la principal fuente de amoniaco (NH3) en el aire urbano, que forma pequeñas partículas que contribuyen a la contaminación del aire y perjudican la salud humana.

Cuando se emite a la atmósfera, el NH3 se convierte en diminutas partículas de compuestos inorgánicos, como el sulfato de amonio y el nitrato de amonio. A escala nacional o mundial, la mayor parte de la contaminación por NH3 procede de fuentes agrícolas, como el estiércol del ganado. Pero los vehículos también contribuyen al problema porque sus convertidores catalíticos o sistemas de reducción catalítica selectiva -diseñados para reducir las emisiones de contaminantes de óxido de nitrógeno (NOx), incluido el NO2- tienen el indeseable efecto secundario de producir emisiones de amoniaco.

En las ciudades, ha sido difícil saber si la agricultura o el tráfico emiten más NH3, y la suposición por defecto ha sido que la agricultura es la mayor culpable, a pesar de algunos estudios de medición que requieren mucho trabajo y que sugieren lo contrario en algunas ciudades. El investigador Daven K. Henze y sus colegas del Departamento de Ingeniería Mecánica de la Universidad de Colorado Boulder querían ver si los datos de los satélites podían utilizarse para responder a esta pregunta por primera vez desde el espacio, ya que este enfoque, en principio, podría aplicarse más ampliamente a las zonas urbanas de todo el mundo.

Se centraron en el oeste de Los Ángeles, donde las mediciones anteriores sobre el terreno revelaron que se subestimaban las emisiones de NH3 de los vehículos. El equipo analizó las lecturas por satélite del NH3, así como del NO2. Dado que la principal fuente de NO2 en la región es el transporte por carretera, este compuesto puede servir como indicador de los cambios en el volumen de tráfico y de las emisiones de amoniaco de los vehículos, en contraposición a las agrícolas.

El equipo correlacionó las concentraciones de los dos contaminantes, y también tuvo en cuenta los efectos meteorológicos, para calcular la cantidad de emisiones de amoniaco que pueden atribuirse a los vehículos, y comprobaron que los vehículos representaban entre el 60% y el 84% del total de las emisiones de NH3 en esta localidad urbana, lo que coincide con las estimaciones proporcionadas por la modelización, pero es sustancialmente superior a la proporción del 13% al 22% estimada por los organismos gubernamentales. Los investigadores afirman que sus hallazgos sugieren que el impacto en la salud del amoniaco relacionado con los vehículos puede rivalizar con el de los NOx, y que, sin embargo, ha sido poco reconocido y no se ha controlado.

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