Publicado 23/11/2020 18:13CET

La evolución paralela queda probada en fósiles de Bolivia y Rusia

Una imagen de microscopio electrónico de barrido de un elemento de plataforma dental del género Conodont Sweetognathus, recolectada en Wyoming, EE. UU. Este ejemplar tiene entre 293,7 y 294,9 años.
Una imagen de microscopio electrónico de barrido de un elemento de plataforma dental del género Conodont Sweetognathus, recolectada en Wyoming, EE. UU. Este ejemplar tiene entre 293,7 y 294,9 años. - DAVID TERRILL, CHARLES HENDERSON

MADRID, 23 Nov. (EUROPA PRESS) -

Un estudio de dientes fósiles encontrados en diferentes ubicaciones geográficas ha permitido demostrar ejemplos de evolución paralela en unos vertebrados tempranos del período Pérmico.

Los paleontólogos de la Friedrich-Alexander-Universität Erlangen-Nürnberg (FAU) y la Universidad de Calgary en Canadá muestran cómo los conodontos se adaptaron a nuevos hábitats de formas casi idénticas a pesar de vivir en diferentes áreas geográficas.

Uno de los argumentos más convincentes que prueban la teoría de la evolución es que es bastante fácil predecir cómo evolucionarán los animales y las plantas para adaptarse a los cambios en sus hábitats. No faltan pruebas de que los organismos con un antepasado común evolucionan de la misma manera, incluso si están completamente aislados unos de otros.

Uno de los ejemplos más destacados es el cíclido Midas en Nicaragua. Hace aproximadamente 6.000 años, peces individuales colonizaron varios lagos de cráteres. Curiosamente, desarrollaron morfologías idénticas en sus nuevos hábitats. Un grupo se especializó en la captura de camarones pequeños y desarrolló un cuerpo robusto con una boca plana. Otro grupo caza peces en aguas más profundas y es considerablemente más ágil.

"Estas subespecies se encuentran en cada uno de los lagos del cráter, aunque no existe conexión alguna entre los hábitats", dice la doctora Emilia Jarochowska de GeoZentrum Nordbayern en FAU. "Este es un ejemplo de evolución paralela".

La investigación de Emilia Jarochowska se centra en la evolución en diferentes ecosistemas, pero en lugar de estudiar animales que todavía están vivos hoy, se concentra en los conodontos, organismos que vivieron en el mar hace aproximadamente 500 a 200 millones de años y fueron uno de los primeros vertebrados. Los dientes en forma de cono de estos organismos similares a las anguilas todavía se pueden encontrar como microfósiles en rocas sedimentarias en todo el mundo. Los científicos estiman que había aproximadamente 3.000 especies diferentes de conodontos.

"Los científicos sospechan desde hace varios años que una determinada subespecie conocida como Conodont Sweetognathus desarrolló varias adaptaciones evolutivas paralelas", dice Emilia Jarochowska en un comunicado.

Los investigadores de Erlangen se pusieron en contacto con paleontólogos de la Universidad de Calgary para probar esta teoría. Los investigadores canadienses habían recolectado dientes de Sweetognathus fosilizados en varios lugares del mundo, incluidos Bolivia y Rusia.

Emilia Jarochowska explica: "Como ahora tenemos un conocimiento tan bueno de la tectónica sobre la historia de la Tierra, podemos descartar la posibilidad de que los organismos de estas regiones estuvieran alguna vez en contacto entre sí". Los fósiles que miden apenas dos o tres milímetros de longitud se escanearon en GeoZentrum Nordbayern en un escáner con una resolución espacial de cuatro micrómetros, que ofrece imágenes de mayor definición que una tomografía computarizada en un hospital. Se hicieron modelos 3D precisos y descripciones matemáticas de más de 40 muestras.

El minucioso análisis de las morfologías en los elementos dentales confirmó lo que los científicos habían sospechado durante años: Conodont Sweetognathus se adaptó repetidamente en respuesta a diferentes fuentes de alimento después de emigrar a nuevos hábitats de una manera casi idéntica a pesar de que estos hábitats estaban aislados unos de otros.

La comparación de muestras de una gran cantidad de fósiles durante varios años ha permitido a los investigadores confirmar sin lugar a dudas que los dientes encontrados en Bolivia y Rusia provienen de organismos con un ancestro común. "Pudimos demostrar que dos linajes de Sweetognathus en dos partes diferentes del mundo seguían el mismo patrón de desarrollo", explica Emilia Jarochowska. "Eso es una prueba más de la teoría de la evolución y de la eficacia de la colaboración internacional".