Guatemala.- Un enviado de la ONU afirma que la falta de impunidad en Guatemala hace que sea "un país donde asesinar"

Actualizado 25/08/2006 3:52:00 CET

GUATEMALA, 25 Ago. (EP/AP) -

El enviado de Naciones Unidas para las ejecuciones extrajudiciales en Guatemala, Philip Alston, afirmó el jueves que la impunidad que cobija los crímenes violentos en esta nación hace que sea "un buen país para cometer asesinatos".

"Esa impunidad, esa falta de investigación y falta de condenas hace que (casi todos los asesinatos) sean responsabilidad del Estado", explicó Alston durante una rueda de prensa en Ciudad de Guatemala.

El observador de la ONU concluirá hoy, viernes, una visita de cinco días a Guatemala, en la que se entrevistó con altos funcionarios del Gobierno, legisladores, magistrados, miembros de la sociedad civil y diplomáticos.

Alston aseguró que con más de 5.000 asesinatos por año, hay más muertes violentas que la media de las ejecuciones extrajudiciales cometidas durante los 36 años de la guerra civil que azotó al país entre 1960 y 1996.

Durante el conflicto en Guatemala, el Estado utilizó las ejecuciones extrajudiciales para eliminar a los enemigos políticos de los regímenes militares.

En los últimos años se ha disparado en Guatemala la cantidad de personas que aparecen asesinadas con señales de tortura. En la mayoría de los casos se trata de jóvenes integrantes de pandillas conocidas como 'maras' o personas a quienes sus asesinos atribuyen --en notas que dejan en la escena del asesinato-- crímenes como secuestros o robo de autos.

El Comisionado Presidencial de Derechos Humanos de Guatemala, Frank La Rue, se mostró de acuerdo con las apreciaciones de Alston. "La impunidad es muy grande en el país. Antes una ejecución extrajudicial se entendía cuando el crimen lo cometía un agente del Estado, ahora parece que también lo interpretan cuando hay indolencia del Estado ante el fenómeno".

RESPONSABILIDAD

Según el observador de la ONU, la situación actual es responsabilidad de la falta de acción de la sociedad civil, de la indiferencia de la comunidad internacional, de la renuencia a pagar impuestos de los empresarios, de los bloqueos que sufren las leyes de seguridad en el Congreso y de la ineficacia del sistema de justicia y del Ejecutivo.

"Se piensa que habrá una varita mágica para solucionar el problema, pero éste sólo se soluciona con cambios de fondo a las instituciones", sentenció.

Guatemala, indicó Alston, se encuentra ante dos opciones: "una es la mano dura, un puño de acero en guante de terciopelo; y la otra es una policía que haga trabajo de policía y una justicia que funcione, pero la realidad parece ser que, ante la falta de apoyo y fondos, la mano dura no sólo es la opción más atractiva sino que es la única".

En este sentido, advirtió sobre los riesgos de optar por medidas drásticas, como dejar la seguridad en manos de grupos privados ilegales o hacer juicios sumarios. "Cambien la frase 'mano dura' por 'doctrina de seguridad nacional' y tienen a casos como los que pasaron en los setenta y ochenta en Argentina, Uruguay, Brasil", manifestó.

Alston aseguró que hacer llamamientos a usar políticas de "mano dura" sólo contribuyen a envalentonar a quienes están cometiendo las ejecuciones extrajudiciales, las cuales son ejecutadas, en ocasiones, por los mismos agentes del Estado.