La Habana restaura el órgano más antiguo del Caribe

Restauran el órgano más antiguo de la Habana en la iglesia San Francisco de Asís
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Actualizado 24/02/2019 9:23:30 CET

   LA HABANA, 24 Feb. (Notimérica) -

   En una de las iglesias más características del país situada entre la esquina de Cuba y la de Amargura en La Habana Vieja de la capital, se encuentra el órgano más antiguo de la isla y de todo el Caribe. Su desusado teclado y el rechinar de sus muelles atraen diariamente a decenas de fieles que acuden para disfrutar de un inusual concierto en el Convento de San Francisco de Asís.

   Este edificio religioso de arquitectura barroca ubicado en la cubana plaza San Francisco de Asís y que lleva su nombre, tiene más de cuatro siglos de historia. Sin embargo, no fue hasta 1856 cuando el órgano Merklin-Schütze fabricado por la compañía París/Bruselas llegó al país, donde se situó inicialmente en la Basílica de Nuestra Señora de la Caridad pero que se ha trasladado tras su restauración.

   Ahora, y debido al deterioro producido por el tiempo y el clima, artesanos locales y expertos alemanes han cooperado para desmontar por completo el instrumento y reparar la tubería, las 56 teclas de su teclado y el mueble. Aunque se ha mantenido su esencia mediante un cuidadoso proceso de restauración y previa investigación, las partes completamente inservibles han sido sustituidas por piezas fabricadas con exclusividad en Suiza.

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   "El mayor de los retos ha sido conseguir los materiales necesarios para llevar a cabo una restauración profesional del órgano. Lo que verdaderamente me ha impresionado ha sido la creatividad con la que los socios cubanos han resuelto los problemas de carácter práctico. El entusiasmo de los artesanos, su apasionamiento, su curiosidad y la alegría con la que han participado en este grandioso proyecto permanecerán por mucho tiempo grabados en mi memoria" ha explicado el organero alemán Ferdinand Stemmer.

   Para inaugurar su renovación, que comenzó en 2017 a manos de la casa suiza Ferdinand Stemmer en colaboración con el gobierno alemán y la Fundación para el Patrimonio de la Humanidad de la Unesco, entre otras, la capilla se ha vestido de gala para acoger el concierto del célebre, también alemán, Werner Zuber, quien ha apostado por una inusual y llamativa propuesta: una sesión de improvisaciones sobre el salmo 104. Una alternativa que conjuga el sonido y la palabra para rememorar melodías que no se escuchaban desde hacía siglos.

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