Actualizado 22/08/2006 3:22:51 CET

Haití.- El líder pandillero Amaral Duclona rechaza la petición de desarme y exige la retirada de los soldados de la ONU

PUERTO PRINCIPE, 22 Ago. (EP/AP) -

El líder de una de las pandillas más grandes de Haití, Amaral Duclona, desafió el lunes las órdenes del presidente Rene Preval que le exigían desarmarse, y dijo que sus seguidores entregarán sus armas sólo si las fuerzas de paz de la ONU suspenden las redadas en los barrios pobres.

A comienzos de este mes, Preval dijo a los presuntos pandilleros, quienes habrían orquestado una oleada de secuestros y ataques en esta empobrecida nación, que debían desarmarse o en caso contrario serían combatidos por la fuerza.

Duclona se negó a hacerlo, en lo que representó uno de los mayores desafíos a Preval desde mayo, cuando asumió la presidencia.

Duclona señaló que él y sus hombres en el barrio de Cité Soleil habían planeado desarmarse el lunes, pero reconsideraron su decisión por las mortíferas redadas que atribuyó a las fuerzas de la ONU.

"Mientras ellos sigan atacando, no vamos a deponer las armas", advirtió Duclona ante la prensa en un barrio ubicado a la orilla del mar.

Un oficial militar negó que las fuerzas de la ONU hayan realizado ataques sin provocación en Cité Soleil, un barrio miserable y densamente poblado, cuyas viviendas muestran numerosos impactos de bala en sus muros de concreto. En las calles hay varios automóviles incendiados y montones de basura.

"Si las pandillas armadas no nos atacan, no les dispararemos", señaló el subcomandante Neuzivaldo Dos Anjos, portavoz de los militares brasileños.

Las fuerzas de la ONU y la Policía haitiana han enfrentado a las pandillas. La violencia ha desplazado de sus hogares a muchos residentes y ha causado la muerte de algunos pandilleros.

El lunes, un grupo de monjas católicas huyó de una escuela primaria después de que ese complejo fue alcanzado por las balas, informaron residentes.

Las fuerzas de la ONU, de 8.800 efectivos, fueron emplazadas en Haití para restablecer el orden, tras la revuelta del 2004, que derrocó al presidente Jean Bertrand Aristide, actualmente exiliado en Sudáfrica.

Preval es muy popular entre las masas pobres de Haití y ha prometido combatir la violencia y alentar la inversión extranjera.