Publicado 30/10/2026 11:06

Hallazgo arqueológico en Mallorca: descubren restos funerarios de hace 3.500 años

Las excavaciones en la necrópolis de Son Sunyer, en Palma, documentan restos humanos y cerámica prehistórica

Descubren restos funerarios de hace 3.500 años que permitirán investigar los rituales en la Edad de Bronce en Mallorca
Descubren restos funerarios de hace 3.500 años que permitirán investigar los rituales en la Edad de Bronce en Mallorca - CSIC

PALMA, 30 Oct. (EUROPA PRESS) -

Un equipo de investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha documentado restos humanos y materiales arqueológicos de hace unos 3.500 años, un hallazgo que abre nuevas posibilidades para estudiar las prácticas funerarias y las comunidades prehistóricas de Mallorca.

La intervención se ha llevado a cabo durante la campaña de excavaciones desarrollada este octubre en la necrópolis de Son Sunyer, en es Pil·larí (Palma), según ha informado el CSIC en una nota de prensa.

Los trabajos se han centrado en el hipogeo SSU9, una cueva funeraria excavada artificialmente en la roca que fue descubierta en 2024 y cuya excavación comenzó en 2025.

Hasta ahora, buena parte de los hipogeos mallorquines estudiados habían sufrido alteraciones y reutilizaciones posteriores que dificultaban la recuperación de información sobre su uso funerario original.

Según explica el investigador del Incipit-CSIC y codirector de las excavaciones, Pau Sureda, la importancia del hallazgo radica en haber podido documentar restos de la Edad del Bronce en su contexto arqueológico, mediante técnicas de excavación actuales.

Aunque los materiales presentan "cierto grado de alteración", su estudio permitirá abordar cuestiones que hasta ahora resultaban difíciles de investigar en este tipo de yacimientos.

Durante la campaña de 2026, los investigadores han comprobado que, bajo los niveles de ocupación medieval documentados anteriormente, todavía se conservan depósitos arqueológicos correspondientes al uso prehistórico de la necrópolis.

Entre los materiales recuperados se encuentran restos óseos humanos, fragmentos de cerámica y otros objetos asociados a las prácticas funerarias.

También se han identificado evidencias de enterramientos infantiles, que permitirán plantear nuevas preguntas sobre la composición de las comunidades y la participación de sus integrantes en los rituales funerarios.

El investigador del Instituto Catalán de Arqueología Clásica y codirector de la excavación, Jordi Hernández, indica que los huesos aparecen dispersos y desarticulados, una circunstancia que "podría estar relacionada con la manera en que se gestionaban los enterramientos".

Los investigadores plantean que los difuntos se depositaban inicialmente sobre bancos de piedra o en nichos excavados en las paredes y que, posteriormente, algunos restos se trasladaban al espacio central para dejar sitio a nuevos enterramientos.

Esta hipótesis apunta a que determinadas zonas de los hipogeos pudieron funcionar como osarios, donde se conservaban los restos de las personas enterradas anteriormente.

NUEVAS POSIBILIDADES DE ESTUDIO

Desde el CSIC han destacado que la recuperación de estos materiales permitirá desarrollar nuevos análisis científicos para precisar la cronología de los enterramientos y obtener información sobre las personas que utilizaron la necrópolis.

Entre los estudios previstos se encuentran las dataciones mediante carbono 14 y los análisis de los restos humanos, que podrían aportar datos sobre la edad, las enfermedades, la alimentación y las características genéticas de estas poblaciones.

Aunque los enterramientos se sitúan inicialmente en torno a los 3.500 años de antigüedad, los investigadores señalan que las futuras dataciones permitirán establecer con "mayor precisión" el periodo de utilización de este espacio funerario.

La excavación también ha permitido documentar un nicho situado por debajo de uno de los bancos de piedra del hipogeo, una disposición diferente de la observada habitualmente en otras estructuras funerarias conocidas en Mallorca.

La necrópolis de Son Sunyer está formada por nueve hipogeos o cuevas artificiales excavadas en la roca. Estas estructuras se utilizaron como espacios funerarios durante la Edad del Bronce y presentan distintas configuraciones arquitectónicas, con cámaras, corredores, bancos y nichos.

El conjunto se encuentra junto al antiguo entorno húmedo del Pla de Sant Jordi, una zona donde las comunidades prehistóricas habrían diferenciado los espacios de habitación y los destinados a los enterramientos.

A lo largo de los siglos, la necrópolis experimentó diferentes ocupaciones y reutilizaciones. Los investigadores han documentado materiales de época talayótica y medieval, así como evidencias de la explotación del lugar como cantera de marés durante los siglos XVI y XVII, una actividad que destruyó parcialmente algunas de las estructuras originales.

La campaña actual, cuyos trabajos de campo está previsto concluir este viernes, 30 de octubre, da continuidad a las investigaciones desarrolladas en Son Sunyer desde 2020, reforzadas desde 2024 con la participación del Incipit-CSIC.

Los nuevos hallazgos permitirán avanzar en el conocimiento de las prácticas funerarias de la Edad del Bronce en Mallorca y abrir nuevas líneas de investigación sobre las comunidades que habitaron la isla durante este periodo, han concluido.

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