HRW reclama soluciones, no "parches", para las causas profundas de las caravanas centroamericanas

Publicado 12/02/2019 9:18:36CET
REUTERS / HANDOUT .

   "Si la gente tiene la opción de vivir pacíficamente, (...) la mayoría prefiere quedarse en casa", asegura la ONG

   MADRID, 12 Feb. (EUROPA PRESS) -

   Miles de centroamericanos partieron en octubre hacia Estados Unidos, empujados por "una situación económica muy precaria" y "una violencia desmedida". Las cifras, aunque llamativas, en realidad están en "niveles históricamente bajos", según Human Rights Watch (HRW), que ha instado al Gobierno de Donald Trump a atajar las causas profundas de la emigración centroamericana si quiere frenarla.

   Los habitantes del llamado Triángulo Norte --formado por El Salvador, Honduras y Guatemala-- "se van desde hace tiempo, lo que está cambiando es la respuesta de Estados Unidos", ha dicho la investigadora de HRW para las Américas, Tamara Taraciuk, en una entrevista concedida a Europa Press.

   Taraciuk ha explicado que las razones que expulsan cada año a miles de centroamericanos hacia el vecino del norte son "una situación económica muy precaria" y "una violencia desmedida". "Lo que sí ha cambiado", ha apostillado en la misma entrevista Emma Daly, directora de Comunicación de HRW, es que ambos problemas se han agudizado y "las amenazas se extienden ahora a las familias".

   Daly ha comentado que, por ejemplo, en lo tocante a la violencia, "hace algunos años se veía a más hombres viajando solos" para intentar escapar de las pandillas. Ahora, estas bandas criminales son también una amenaza para adolescentes e incluso niños, lo que obliga a huir a familias enteras.

   Las caravanas que los centroamericanos, sobre todo hondureños, han formado a lo largo de la región hasta toparse con el límite norte de México han llamado la atención de todo el mundo. Sin embargo, Daly ha enfatizado que "los flujos migratorios frente a la frontera sur (de Estados Unidos) están en niveles históricamente bajísimos".

   Para HRW, el problema es que "no se están asegurando sus derechos", ha indicado Taraciuk. La ONG ha recordado que "durante el viaje son muchos los peligros" y, una vez a las puertas de Estados Unidos, tienen dificultades para solicitar asilo.

   "Lo que vemos con los que están pidiendo asilo es que intentan cruzar por puestos oficiales pero ahora hay un sistema de límites por el cual solo están dejando entrar a entre 20 y 40 casos al día, entonces hay unas filas enormes y crecientes y la gente intenta cruzar de forma ilegal y luego buscan agentes para pedir asilo", ha contado Daly.

POLÍTICA INTERNA

   La directora de Comunicación ha querido resaltar que, al margen de la "complicada situación humanitaria" en la frontera con México, la política migratoria de la Administración Trump también ha tenido consecuencias en territorio estadounidense.

   Daly se ha referido en concreto a la decisión de la Casa Blanca de acabar con el programa gubernamental que protegía a los niños nacidos en Estados Unidos pero cuyos padres llegaron al país de forma ilegal, la Consideración de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA), que está bajo la lupa del Tribunal Supremo.

   "Hay once millones de personas sin documentos que ya viven en el país, que tienen raíces en la comunidad, muchos con hijos y esposos o esposas americanos, y la política de Trump ha sido (...) buscarlos y echarlos", ha denunciado.

"UNA VIDA DIGNA Y SEGURA"

   Interrogada sobre qué aportaría el polémico muro que el magnate neoyorquino prometió construir en la frontera durante la campaña electoral, Daly ha dudado de que vaya a conseguir el resultado esperado. "No lo creemos", ha contestado, argumentando que "esto ayuda en zonas pobladas donde hay mucha gente pero aún así hay túneles y van por encima o debajo". "Nunca funciona al cien por cien", ha remachado.

   Daly se ha mostrado consciente de que "no hay un derecho a ir a vivir a otros países" y de que "los países tienen la responsabilidad y el derecho a proteger sus fronteras", si bien ha defendido que también existe la obligación de permitir que los migrantes pidan asilo, aunque después se les niegue.

   Sobre el Plan Marshall que los gobiernos de Trump y Andrés Manuel López Obrador han prometido para Centroamérica, con el fin de frenar las incesantes llegadas, Taraciuk ha considerado que "es un parche temporal". Entre otras cosas, la mayoría de las ayudas estadounidenses van destinadas al desarrollo del sur de México.

   "No va a solucionar el problema", ha aseverado la investigadora de HRW. "Es la misma lógica cuando uno piensa en los nicaragüenses que van a Costa Rica, en los venezolanos que van a la región o en lo centroamericanos que quieren ir a Estados Unidos", ha ilustrado. "La solución a estas crisis migratorias es solucionar los motivos que les empujan a salir de su país, no darles de comer o ponerles una carpa", ha sentenciado Taraciuk.

   Daly ha recalcado que "para eso se necesita voluntad política", por lo que ha instado a los gobiernos afectados por este fenómeno migratorio a "buscar soluciones basadas en las normas internacionales y en los Derechos Humanos" que aseguren "una vida digna y segura" en los países de origen. "Si la gente tiene la opción de vivir pacíficamente, (...) la mayoría prefiere quedarse en casa", ha zanjado.