Actualizado 29/08/2015 08:59 CET

La lucha contra el maíz transgénico revive en México

Campo de maíz
GOBIERNO DE ARAGÓN

   MÉXICO DF, 29 Ago. (Notimérica) -

   El maíz, base tradicional en la alimentación mexicana, es el protagonista de unos 600 platos gastronómicos tradicionales. En el país se dan 59 razas de maíz, que vienen de la mano de miles de variedades de grano diferentes. Por ello, no es de extrañar la gran relevancia que adquiere en el país la polémica por la incursión de semillas transgénicas (modificadas), avivada en los últimos días en los juzgados y en las calles.

   La guerra por el cultivo del maíz transgénico ha regresado a la primera plana después de que el pasado 19 de agosto un juez cancelara la medida precautoria con la que se mantenía suspendida este tipo de siembra en México desde 2013.

   Se revive así la lucha de asociaciones civiles por impedir el cultivo de semillas genéticamente modificadas, las cuales causan daños a la biodiversidad y a la salud, según defienden.

   Hasta ahora, estas agrupaciones parecía que llevaban ganada la batalla a la todopoderosa Monsanto, empresa líder en la producción de dichas semillas, que había recibido la autorización del Gobierno para ofrecer sus servicios en el país, junto con otras empresas del sector, hasta que llegó la suspensión.

   A pesar de la decisión del juez, hoy en día dicha suspensión se mantiene, debido a una nueva apelación presentada por los grupos civiles.

   "Las autoridades deben impulsar la agricultura ecológica que proteja la biodiversidad sin el uso de agrotóxicos y permita el desarrollo de las comunidades en lugar de a las grandes empresas", proclama la asociación ecologista Greenpeace, que encabeza las protestas que estos días se desarrollan en el país latinoamericano.

   Incluso el Colectivo Mexicano de Cocina manifestó su oposición "a la evaluación y otorgamiento de permisos para la siembra de maíz genéticamente modificado en nuestro país" a través de un comunicado que reunía las firmas de prestigiosos chefs, como Enrique Olvera, Mikel Alonso y Mónica Patiño.

   El gremio quiso mostrar su apoyo a la prohibición, ante la "incertidumbre" de cuáles serían las consecuencias implicadas en el consumo y cultivo de transgénicos. Para defender su tesis, se basaron en el ejemplo de Argentina, donde el 56% de la tierra cultivada está sometida a monocultivos transgénicos.

   En ese país, expresa el colectivo de chefs en su manifiesto, "se ha documentado una pila de historias preocupantes sobre enfermedades y contaminaciones cada vez en mayor escala".

DAÑOS INCIERTOS A LA SALUD

   Según defiende Greenpeace, el juez que ha levantado la suspensión de siembra transgénica se ha basado en un informe realizado por la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa).

   Sin embargo, ha habido ciertas partes del informe, como un caso de contaminación científica, que no han sido tenidas en cuenta, y que muestran la necesidad de una investigación más profunda y teniendo en cuenta otros reportes, como explicó la portavoz de la asociación, Sandra Laso, en una entrevista concedida al medio Sin Embargo.

   La experta Silvia Ribeiro, del Grupo ETC, afirma desde una columna publicada en el diario 'La Jornada' que las empresas trasnacionales como Monsanto "mienten" cuando dicen que los transgénicos no son un riesgo para la salud.

   "Los cultivos transgénicos tienen un nivel hasta 200 veces más alto de residuos de glifosato, herbicida que la OMS declaró cancerígeno en marzo 2015. Y casi cada mes se publican nuevos artículos con evidencia de daños de transgénicos a la salud o al medioambiente", sostiene Ribeiro.