Manuela y Amalia, las hermanas que venden moda de baño en París y reforestan bosques en Colombia

Manuela
MAAJI
   
Actualizado 03/10/2018 13:02:56 CET

   MADRID, 8 Ago. (Notimérica)

   En París, en el interior de las Galerías Lafayette, un espacio de 21 metros cuadrados destaca por su colorido. Los trajes de baño que llenan las estanterías de esta tienda vienen directos de Antioquia, del interior de Colombia, y suponen la culminación al esfuerzo que durante cerca de quince años Manuela (37) y Amalia (34) Sierra han hecho por convertir su proyecto en una de las firmas de ropa de baño más grandes del mundo.

   Aunque son ellas las protagonistas de esta historia, quien la cuenta es Miguel Piedrahita, el CEO de Maaji, que es la empresa que ambas hermanas fundaron hace casi tres lustros. Lo hace Miguel porque ellas son poco dadas a hablar en público, prefieren mantenerse en la retaguardia, controlando que todo funcione bien en esta empresa donde la sostenibilidad tiene tres dimensiones fundamentales y deben cumplirse en todas las decisiones que se toman en la compañía de Medellín: económica, social y medioambiental. Y es esta última pata, la de cuidar el medio ambiente, la que diferencia a Manuela y Amalia de otras empresarias.

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   Cuando ambas decidieron dejar sus trabajos en el mundo de los negocios y las finanzas y apostar por su propio proyecto tenían poco más de veinte años, pero la experiencia adquirida les valió para convertir su firma en un referente cuyo control accionarial fue adquirido el año pasado por L'Catterton, el brazo inversor del grupo LVMH --un conglomerado multinacional francés líder absoluto en lujo y dueño de 70 marcas de renombre alrededor del mundo--.

   El camino hasta aquí no ha sido de rosas, pero tampoco complejo. Tal y como relata Miguel a Notimérica, la pasión por la ropa de baño de ambas, unida a su visión de negocio, "hizo que el camino fuera fácil". Siempre tuvieron una visión global, por lo que desde el inicio la apuesta fue por expandir la firma, que hoy está presente en 55 países pero que sigue manteniendo una identidad cien por cien colombiana. Tanto las materias primas como la producción, la creatividad, el diseño y el ingenio son de capital colombiano. "La idea es que siempre podamos presumir de que nuestra ropa de baño se hace desde Colombia con amor", cuenta a Notimérica por videoconferencia el consejero delegado de Maaji, que en la actualidad da trabajo directo a trescientas personas e indirecto a otras trescientas.

REFORESTAR BOSQUES Y LIMPIAR PLAYAS

   Las cuencas de los ríos del centro de Colombia lucen desde hace diez años más frondosas gracias a los más de 100.000 árboles que Maaji ha plantado en ellas con el objetivo de preservar los pulmones de su país natal. Este hecho no solo ha favorecido la vuelta de aves que habían abandonado la zona, sino que ha mejorado sustancialmente la calidad del agua, generando un impacto directo en las comunidades aledañas, y ha promovido el empleo.

   El objetivo no es el hecho de las plantaciones en sí. Por un lado el deseo inicial es generar conciencia entre sus clientes --en su mayoría mujeres--, a las que llegan a través de un Instagram con casi 400.000 seguidores, y por otro reducir la huella de carbono para compensar de algún modo los gases que la producción de las prendas de Maaji pueda emitir a la atmósfera.

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   Y como su compromiso ambiental está allí donde hay agua, también desarrollan desde hace años un proyecto de limpieza de playas con el fin de concienciar, de nuevo, sobre la importancia de un turismo responsable en el que se respete a las comunidades y su entorno. Para ello suelen contar con la ayuda de las conocidas como 'influencers', mujeres cuya popularidad en las redes sociales hace que el alcance de estas campañas de limpieza se multiplique exponencialmente. Siempre tuvieron claro que no pagarían a nadie por hacerle publicidad en sus redes sociales usando sus prendas, pero sí vieron una buena estrategia pedirles que se sumaran al proyecto de limpieza de playas.

   Por la siembra de árboles, la limpieza de zonas costeras, la creación de conciencia medioambiental y la disminución de viajes por tierra y aire para transportar sus mercancías están cerca de obtener la categoría de 'Compañía de carbono neutral', una certificación que esperan recibir en los próximos seis meses y que supondría "la culminación del trabajo bien hecho".

   Pese a la venta a LVMH, Manuela y Amalia siguen activamente trabajando. Antes de despedirse, Miguel recuerda que el origen de Maaji está en el 'Mahi Mahi', un pez tailandés cuya traducción significa esperanza. Con ella y "un equipo de trabajo que quiere más retos intelectuales" este verano han vendido sus modelos en las Galerías Lafayette sin dejar de concienciar a sus consumidores de la importancia del compromiso con el medio ambiente. Objetivo cumplido.

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