Actualizado 19/12/2007 15:49 CET

México.- Conmemoran en Chiapas el décimo aniversario de la matanza que ocasionó la muerte a 45 indígenas

ACTEAL (MÉXICO), 19 Dic. (EP/AP) -

Los mexicanos recordarán el sábado el décimo aniversario de la matanza de 45 indígenas por parte de pobladores pro-gobierno en la comunidad de Actual, en el Estado de Chiapas.

Según las autoridades de la época, la masacre fue motivada por una disputa de tierras entre habitantes de dos comunidades de la etnia tzotzil, mientras que los familiares de las víctimas aseguraron que la matanza se produjo por cuestiones políticas y denunciaron entonces que funcionarios del Estados suministraron armas y entrenamiento paramilitar a la población conservadora para defenderse y atacar a los miembros del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).

El 22 de diciembre de 1997, Chiapas sufría una guerrilla en la que los rebeldes zapatistas buscaban ganar una insurrección armada contra el Partido Revolucionario Institucional (PRI).

Al acercarse la conmemoración del triste aniversario el sábado, grupos de Derechos Humanos renovaron la petición para que la Corte Suprema abra una investigación sobre lo que consideran un encubrimiento para proteger a los verdaderos autores del crimen.

En el caso participa un fiscal especial, que tomó la insólita decisión de convocar a un ex gobernador estatal, Julio César Ruiz Fierro, para que rindiera testimonio. La comparecencia tuvo lugar el domingo pasado a puerta cerrada.

El pasado mes de octubre, casi diez años después de los hechos, la Justicia mexicana sentenció a 34 hombres, sobre todo campesinos de la localidad de Los Chorrros, a 26 años de prisión cada uno por la matanza. Otro grupo había sido encontrado culpable en 2002.

"No hemos visto ninguna verdadera justicia", dijo María Vázquez Gómez, una indígena tzotzil que perdió en el ataque a casi toda su familia --su madre, su padre, un hermano y su cuñada--. "Han pasado 10 años, pero la justicia todavía no llega", añadió.

Durante estos diez años se construyó un templo modesto de ladrillo cerca del lugar donde muchas de las víctimas fueron ultimadas, en una choza de madera donde estaban reunidos para orar.

La ausencia de nuevos hechos de violencia en la zona desde el ataque ha sido notable, dada la poca fe que los pobladores tienen en el sistema judicial de México. Mientras hay sobrevivientes que se congregan cada año para llorar a sus muertos y exigir justicia, muchos dicen que nada los llevará a buscar venganza.

"Pensé en formas en que yo podría buscar una solución por mi propia mano, yo contra ellos, pero luego pensé 'eso no está bien"', dijo Vázquez Gómez.

Un factor clave es que los pobladores son miembros de una comunidad cristiana organizada por diáconos de la Iglesia Católica.

Aunque simpatizaban con los rebeldes izquierdistas del zapatismo en aquel entonces, rechazaban el camino del levantamiento armado, y aún mantienen esa posición.

"Tengo un amigo que tiene armas y una vez me dijo, 'si quieres ir a cobrar venganza por lo que le hicieron a tu familia, entonces vamos"', señaló Manuel Vázquez Luna, quien tenía diez años cuando los atacantes, provistos de armas de fuego y machetes, mataron a su padre, su madre y cinco hermanos. Sobrevivió gracias a que corrió y logró esconderse.

Los pobladores de la localidad de los asesinos viven a unos cuantos kilómetros de las familias de las víctimas, cruzándose ambos en los caminos rurales varias veces cada semana.