Publicado 04/10/2015 09:29CET

¿Por qué México debe invertir en los niños más pequeños?

   MÉXICO DF, 4 (Notimérica)

   En México el gasto público no se destina a paliar las desigualdades, más bien todo lo contrario. Según un estudio, en dicho país se destina menos al que menos tiene, y entre ellos destacan los menores de cinco años, los cuales son los que menor porcentaje de gasto público destinado al desarrollo humano (GDH) reciben.

   El mencionado estudio, presentado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) indica que en 2012, el 55.2% del gasto total en desarrollo humano tenía como población objetivo a los adultos, mientras que 44.8% se dirigía a niños, niñas y adolescentes (NNA).

   La primera infancia fue el segmento poblacional al que se le asignó la menor proporción de GDH en 2012 (8.8% del total), el grupo con la menor proporción de beneficiarios del GDH y el conjunto de NNA con el menor gasto per cápita en desarrollo humano. Además, el IDH de los niños y niñas de 0 a 5 años era el más bajo entre los NNA.

   La jefa de políticas públicas de UNICEF México, Erika Strand, ha señalado que entre 2008 y 2012, a pesar de que a la población menos desarrollada se debe asignar un 38.6% del gasto destinado a promover la salud, la educación y el ingreso, el 20% de dicho sector solo recibió el 15.2%.

   Como consecuencia de estas desigualdades, UNICEF y el PNUD han realizado un informe en el cual se explica las ventajas de invertir en la infancia.

1. Una mejor distribución del gasto garantiza un mejor uso de los recursos públicos.

   Resolver las desigualdades generadas entre la población adulta es más difícil y costoso. Está demostrado que las intervenciones sociales en la niñez, particularmente durante la primera infancia, generan mayores retornos económicos que las intervenciones en etapas más avanzadas del ciclo de vida.

2. Invertir en la infancia promueve la igualdad, la justicia y el crecimiento económico.

   El Premio Nobel de economía en el 2000, James Heckman, señala que la inversión en educación para niños desaventajados entre 0 y 5 años ayuda a reducir la brecha en el logro educativo, reduce la necesidad de educación especial, aumenta la posibilidad de estilos de vida más saludables, incide en menores tasas de crimen y reduce el costo social total.

3. Invertir en NNA asegura un mayor aprovechamiento de la estructura demográfica.

   En 2012, los NNA representaban un tercio de la población total. El 10.5% de la población mexicana tenían entre cero y cinco años; el 11.5% se encontraban en edad escolar (seis y 11 años); y 11.6% eran adolescentes (12 a 17 años). Una mayor inversión en un tercio de la población total es fundamental para un desarrollo humano sostenible, ya que estas personas tendrán más posibilidades para un desarrollo adecuado y, de este modo, de garantizar un futuro mejor.

4. Invertir ahora en su educación y salud es lo más rentable para el país.

   El estudia refleja que el país mexicano llevaba una política de salud más remedial que preventiva, ya que el gasto en salud se concentró principalmente en adultos y promovió la desigualdad de capacidades entre NNA. Las técnicas preventivas como la vacunación o el fomento de la lactancia materna y la buena nutrición, conllevan menos enfermades y hospitalizaciones. En un estudio para Zimbabue, se demostró que la desnutrición durante la edad preescolar conduce a una pérdida de ingresos a lo largo de la vida de aproximadamente 12%, que incide directamente en una disminución del crecimiento económico (Banco Mundial 2006). En cuanto a la educación, invertir en esta etapa de la infancia promueve el futuro empleo de los niños y niñas de hoy. En la etapa de la primera infancia, el cerebro se desarrolla con mayor rapidez y se generan habilidades cognitivas y sociales para tener éxito en la escuela, salud, empleo y vida.