Migrantes centroamericanos: Atrapados en un círculo vicioso por las políticas de EEUU y México

Publicado 11/02/2020 18:01:05CET
Un padre y un hijo migrantes en México
Un padre y un hijo migrantes en México - CHRISTINA SIMONS/MSF - Archivo
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El aumento de las deportaciones a los países de origen, con niveles de violencia como los países en guerra, les devuelve al peligro En México se enfrentan a asaltos, violaciones y secuestros por extorsión, algo que no se esperaban

MADRID, 11 Feb. (EUROPA PRESS) -

Atrapados en un círculo vicioso. Así es como se encuentran los migrantes centroamericanos que huyen de la violencia en sus países de origen y que se topan con más violencia en su viaje hacia Estados Unidos atravesando México. Las nuevas políticas migratorias de estos dos países, que han aumentado las deportaciones, devuelven a muchos de ellos a la casilla de partida.

Casi la mitad de quienes emprenden el viaje en busca del 'sueño americano' lo hacen para escapar de la violencia, pero cuando inician su camino constatan que sus problemas no acaban al cruzar la frontera, sino que les acompañarán en buena parte del recorrido, según denuncia Médicos Sin Fronteras (MSF) en su informe 'Sin salida'.

La ONG ha recabado los testimonios de migrantes y solicitantes de asilo, además de los datos y la experiencia de sus equipos en toda la ruta migratoria, constatando que muchos de sus pacientes "huyen desesperadamente de la violencia en sus países", explica el coordinador general de proyectos de MSF en México, Sergio Martín. La ONG sostiene que los niveles de violencia en El Salvador, Guatemala y Honduras son comparables a los de las zonas de guerra donde ha estado trabajando durante décadas.

Según el informe, el 45,8% de los entrevistados cita al menos un hecho violento como motivación para salir de sus países, mientras que el 61,9% estuvo expuesto a algún evento violento en los años anteriores a su partida. "Me fui por amenazas de las maras", cuenta Rosa, una hondureña que huyó incapaz de pagar "el impuesto de guerra" por su tienda y después de que un pandillero intentara mantener relaciones con ella.

En el caso de quienes viajan con niños, más del 75% asegura que huyeron de la violencia, incluidos los intentos de reclutamiento por parte de las pandillas. "Allá no hay futuro para mi hijo", lamenta Juana, otra hondureña. "Vive uno en un peligro constante", denuncia.

Todos ellos "necesitan protección, asistencia y la oportunidad de poder solicitar asilo", defiende Martín. "En vez de esto, se enfrentan a más violencia en la ruta migratoria y se les prohíbe la estancia en los países donde podrían estar a salvo. Quedan atrapados y sin ninguna posibilidad de acceder a mecanismos de protección", denuncia.

SEIS DE CADA DIEZ, EXPUESTOS A VIOLENCIA EN LA RUTA

Según MSF, el 57,3% de los entrevistados estuvo expuesto a algún tipo de violencia en la ruta como asaltos, extorsiones, agresiones sexuales y torturas. "Lo que les sorprende es la violencia que experimentan en México, que no se la esperan", señala Eulalia, psicóloga de MSF en Coatzacoalcos, en Veracruz (México). "Lo que les cuentan no es nada comparado con lo que sufren en la ruta", explica.

A Ana Paula, una hondureña, tres hombres la violaron delante de su marido y su hijo, tras separarla del grupo con el que viajaba. "No me esperaba que fuera a pasar esto. Si lo hubiera sabido nunca hubiera venido", confiesa a la ONG. "Ya no quiero estar en México, tengo miedo de que me vuelva a pasar de nuevo", asegura.

Para quienes realizan el peligroso viaje desde el llamado Triángulo Norte --El Salvador, Guatemala y Honduras--, la emigración no siempre es la primera opción. Así, el 36,4% de ellos ya se habían desplazado dentro de sus países previamente. Además, MSF ha constatado un elevado nivel de reincidencia, ya que el 52,3% habían realizado uno o varios intentos de migrar con anterioridad. De ellos, el 82% habían sido deportados al menos una vez.

Las nuevas políticas migratorias adoptadas por Estados Unidos y por México basadas en la criminalización, la contención y la disuasión incrementan los riesgos a los que se enfrentan migrantes y solicitantes de asilo, denuncia MSF en su informe, subrayando que estas personas quedan "atrapadas en un círculo vicioso".

NUEVAS MEDIDAS DE LA ADMINISTRACIÓN TRUMP

En concreto, critica las restricciones al asilo impuestas por la Administración de Donald Trump, como el que se haya limitado el número de solicitudes que se procesan en los puertos de entrada cada día o los acuerdos suscritos con los países del Triángulo Norte que permiten deportar a los solicitantes de asilo que hayan transitado por cualquiera de ellos en su viaje hacia Estados Unidos.

Además, el llamado Protocolo de Protección de Migrantes, conocido popularmente como 'Quédate en México', permite la devolución a este país de los solicitantes de asilo hasta que su caso sea decidido por alguno de los tribunales migratorios estadounidenses.

Todas estas medidas, según MSF, suponen "un desmantelamiento de facto de las políticas de protección" que deja a refugiados y solicitantes de asilo "sin países a los que acudir en busca de protección y sin opciones para escapar de la violencia".

"El bloqueo a la obtención de asilo y la devolución de la población a lugares donde su vida está en riesgo han agravado la crisis humanitaria en la región", denuncia el coordinador de programas de MSF en América Latina, Marc Bosch.

"Estados Unidos y México tienen que incorporar la dimensión personal a la hora de diseñar las políticas migratorias, garantizando que las víctimas de la violencia tengan acceso a asistencia humanitaria, servicios de salud y protección", reclama, recordando que "todas las personas, independientemente de su estatus legal, merecen ser tratadas con dignidad".

EXPUESTOS A MÁS VIOLENCIA EN MÉXICO

Sin embargo, a día de hoy, tanto quienes son deportados a sus países de origen como obligados a permanecer en México vuelven a verse expuestos a la violencia y los abusos, máxime cuando el propio Departamento de Estado desaconseja viajar a El Salvador u Honduras y considera que la peligrosidad de determinadas ciudades mexicanas es la misma que en países en conflicto como Siria y Afganistán.

El informe pone de relieve la situación en Nuevo Laredo, una ciudad del norte de México donde son devueltos muchos migrantes desde Estados Unidos. Aquí, solo en octubre de 2019, el 75% de pacientes de MSF a los que se obligó a permanecer en ella contaron haber sido secuestrados durante varios días con fines extorsivos.

"Los criminales los identifican en la terminal de autobuses, los llevan a una 'casa de seguridad', buscan en su teléfono números de Estados Unidos y los extorsionan para que la persona de fuera pague un rescate", explica Emilio, un psicólogo de MSF que trabaja en Tamaulipas. "A algunos los golpean. Sufren amenazas de muerte y suele durar un par de días aunque no den dinero. Luego los depositan en el albergue más cercano", añade.

A José, su hermano y su hermana, procedentes de Honduras, les secuestraron cuando bajaron del autobús en Nuevo Laredo. A él y a su hermano los soltaron a las pocas horas, pero siguen sin noticias de su hermana a pesar de que pagaron 5.000 dólares por el rescate. "Era todo lo que teníamos pero no la han soltado", lamenta.

MSF también denuncia las condiciones de hacinamiento, atención médica insuficiente y falta de recursos en los centros de acogida de migrantes en México. "Yo ya no aguanto más, estar aquí es peor que haber estado secuestrada", cuenta Aurora, una nicaragüense que antes de ser detenida por las autoridades migratorias mexicanas fue víctima de un secuestro extorsivo.

Separada de su marido y viendo cómo sus hijos no pueden comer, Aurora confiesa: "A veces creo que esto es el infierno y, cuando pienso eso, me inunda la tristeza y no puedo parar de llorar". Por eso, su deseo es que les deporten: "Que si nos van a matar, que por lo menos sea viendo el cielo, sintiendo el aire, siendo libres, pero que no me quiero morir aquí de tristeza, de soledad, peor que un animalito".

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