Publicado 15/02/2021 14:27CET

El misionero que convirtió un basurero en una ciudad de la amistad en Madagascar, nominado al Nobel de la Paz

El padre Opeka junto al Papa Francisco, durante la visita del Pontífice a Madagascar en 2019
El padre Opeka junto al Papa Francisco, durante la visita del Pontífice a Madagascar en 2019 - VATICANO

   MADRID, 15 Feb. (EUROPA PRESS) -

   Un sacerdote paúl argentino, conocido por su labor social como misionero en Madagascar, el padre Pedro Opeka, ha sido nominado para el Premio Nobel de la Paz de este año 2021.

   El primer ministro de Eslovenia, Janez Jansa, ha anunciado que nominó a Opeka para el Premio Nobel de la Paz 2021 por su dedicación a "ayudar a las personas que viven en condiciones de vida espantosas", según informa Obras Misionales Pontificias (OMP).

   El padre Pedro Opeka fundó en 1989 la asociación Akamasoa, que significa "buen amigo" y que ha proporcionado 4.000 casas a personas sin hogar y familias y ha ayudado a educar a 13.000 niños y jóvenes.

   El Papa Francisco visitó la 'Ciudad de la Amistad' de Opeka, construida sobre un basurero en las afueras de la capital de Madagascar, Antananarivo, durante su visita apostólica al país en septiembre de 2019.

   Pedro Pablo Opeka nació en Buenos Aires, Argentina, en 1948. Sus padres eran refugiados de Eslovenia que emigraron tras imponerse el régimen comunista en Yugoslavia. A los 18 años ingresó en el seminario de la Congregación para la Misión de San Vicente de Paúl, en la ciudad de San Miguel, Argentina.

   Dos años más tarde, viajó a Europa para estudiar Filosofía en Eslovenia y Teología en Francia. Después pasó dos años como misionero en Madagascar. En 1975 fue ordenado sacerdote en la Basílica de Luján y en 1976 regresó a Madagascar, donde ha permanecido hasta la actualidad.

   La situación de tantas personas en los suburbios de Antananarivo, especialmente en los vertederos, de los que tanta gente vivía, le llevó a fundar aldeas, escuelas, bancos de alimentos, pequeñas empresas e incluso un hospital para atender a los pobres a través de la asociación Akamasoa.

   Durante la pandemia de la Covid-19, Opeka ha estado trabajando para ayudar a las familias que han caído aún más en la pobreza como consecuencia de las medidas frente al coronavirus. Además, el misionero expresó su gratitud al Papa Francisco por su llamamiento a los países ricos a cancelar la deuda de los países pobres, en este momento de pandemia.

   Esta no es la primera vez que el padre paúl ha sido nominado para el Premio Nobel de la Paz. Los representantes del Parlamento esloveno lo nominaron también en el año 2012. Entre otros nominados al Premio Nobel de la Paz de este año se encuentran el movimiento Black Lives Matter, la Organización Mundial de la Salud (OMS), el disidente ruso Alexei Navalny, o la activista climática Greta Thunberg.