La muerte de cuatro niños en un hospital de Venezuela desata una ola de indignación en el país

Publicado 31/05/2019 19:19:56CET
REUTERS / MARCO BELLO - Archivo

   CARACAS, 31 May. (Reuters/Notimérica) -

   Debajo de un arco de madera decorado con globos blancos había un pequeño ataúd beige cubierto de peluches y dibujos animados con los restos de Erick Altuve, de 11 años, uno de los cuatro niños fallecidos este mes de mayo en el hospital público José Manuel de los Ríos, el primer centro pediátrico de Venezuela.

   La muerte de Altuve, la tarde del domingo 26 de mayo debido a un paro respiratorio tras ser operado en enero de un linfoma en el estómago, generó una ola de condena en las redes sociales, entre representantes de grupos de derechos humanos y la oposición como la mas reciente muestra del precario sistema de salud de la empobrecida nación caribeña.

   Durante los últimos seis meses, Altuve no recibió sus medicinas debido a la escasez generalizada de medicamentos que ha devastado el sistema de salud de Venezuela, indicó su madre.

   "Mi hijo tenía muchas ganas de vivir", indicó este lunes Jennifer Guerrero, una ama de casa de 30 años, durante una protesta a las afueras del hospital por la muerte de los cuatro niños y en la que participaron algunos familiares y enfermeras.

   De acuerdo con las últimas estadísticas publicadas por el Ministerio de Salud de Venezuela, la mortalidad de niños de 0 a 1 años, aumentó 30,12 por ciento a 11.466 casos en 2016 respecto al año anterior.

   Sin embargo, no hay información sobre la mortalidad infantil por cáncer, según el médico pediatra Juan Saavedra, gerente de la no gubernamental Sociedad Anticancerosa de Venezuela. En Venezuela, un país de 30 millones de personas, se reportan al menos 52.800 nuevos casos de cáncer cada año, agregó.

   En 2017 se reportaron 26.510 muertes por cáncer, 15% mas que el año anterior, apuntó Saavedra al resaltar que la lucha contra la mortalidad de esa enfermedad se basa en dos puntos principales: diagnostico temprano y tratamiento oportuno y "en Venezuela estanca faltando las dos cosas".

   Tampoco hay datos oficiales sobre cuántas personas han muerto por falta de diálisis en pacientes renales o retrasos en la entrega de retrovirales para personas con VIH.

   Erick y los otros tres niños fallecidos formaban parte de un grupo de 30 niños en el hospital, mejor conocido como JM, que esperaban ir a Italia para recibir un trasplante de médula ósea por un acuerdo del 2010 financiado por el gobierno venezolano que cubría el costo de la transferencia y operación.

   Debido a la falta de pago por parte de Venezuela el acuerdo está paralizado desde el 2018, señaló la abogada Katherine Martínez, directora de la no gubernamental Prepara Familia, que trabaja apoyando a las madres del JM desde hace 11 años.

   El gobierno del presidente, Nicolás Maduro, responsabiliza de las muertes de los niños a Estados Unidos y asegura que debido a las sanciones impuestas por Washington no puede mover los fondos para costear la compra de medicamentos ni enviarlos a Italia.

   Críticos y opositores, sin embargo, dicen que ya antes de las sanciones, impuestas en agosto de 2017, el sector salud estaba en problemas.

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