Actualizado 15/02/2015 16:20 CET

Las mujeres indígenas denuncian la violencia física y sexual perpetrada por sus familias

Mujeres Wayuu bailan en Uribia Colombia
Foto: REUTERS

BOGOTÁ, 15 Feb. (Notimérica) -

   Colombia tiene uno de las legislaciones más avanzada en Latinoamérica para la protección de los Derechos Humanos de los pueblos indígenas, amparado en la Constitución de 1991, pero la ley no garantiza la seguridad de las mujeres que hacen frente a la violencia física y sexual a las que se ven sometidas por sus propias comunidades, y que bien justifican o pasan desapercibidas, por esta razón las víctimas han decidido romper el silencio.

   Las vidas de las mujeres indígenas colombianas que son agredidas en el interior de sus comunidades no son objeto de análisis ni debate nacional. Sin embargo, la información recopilada por el diario colombiano 'El Tiempo' revela testimonios, estadísticas y datos sobre una comunidad formada por 1.396.623 personas, respecto a los 47 millones de habitantes del país.

   La investigación destaca que un 91,42 por ciento de la población total de indígenas afirma que cree que la mujer se siente indiscriminada, un 83 por ciento de mujeres indígenas declara sentirse indiscriminada, y un 54 por ciento manifiesta sentirse menos respetada que el hombre.

   "Las mujeres indígenas somos víctimas", ha reivindicado Alezandra Cuéllar, miembro de la comunidad Muiscas, localizada en Soacha, a pocos kilómetros de la Bogotá. Y junto a ella 1.163 mujeres indígenas han denunciado haber sido agredidas por sus familiares, entre 2012 y 2013.

   Las víctimas que atestiguaron el delito han revelado que los agresores fueron los familiares, parejas, vecinos o conocidos en un 79 por ciento y que actuaron principalmente en el hogar. La mayor parte de las afectadas fueron menores de 14 años, estudiantes y habitantes de Bogotá y del departamento del Cauca.

   A nivel educativo, un 40 por ciento de las agredidas contaba con la Escuela Primaria; un 28 por ciento con la Secundaria; el 2 por ciento cursó algún Postgrado; y el 18 por ciento se declaró analfabeta.

   La falta de conocimiento junto al 77 por ciento que confiesa haber sentido intimidación en la manifestación de sus opiniones, son los factores que acrecientan la vulnerabilidad y temor de la mujer víctima de violación a denunciar la violación.

   La periodista española y colombiana de 'El Tiempo' y 'El Mundo', y experta en materia de derechos de la mujer y del menor, Salud Hernández Mora, ha explicado que el machismo en Colombia es de tal calibre que el hogar se erige como el lugar más peligroso para el crecimiento de los niños.

   "En las zonas rurales, con fuerte presencia indígena, educan a las niñas para que el tío y el papá, y sus vecinos, tengan derecho sobre ellas. El gobernador indígena del Cauca- región con alto porcentaje de niñas reclutadas por la guerrilla-, es quien ejerce y reconoce abiertamente la violación", dice Hernández Mora.

   Las mujeres indígenas viven la violencia en sus cocinas, patios, habitaciones, pero "la mujer debe aprender a mirar de frente y a mirar de igual a igual", ha reclamado Alezandra Cuéllar. Junto a la voz de la indígena, la periodista colombiana Mariana Escobar Roldán ha recogido las declaraciones de las víctimas de la violencia sexual entre estas comunidades.

   La Constitución de Colombia de 1991 en sus artículo 286 y 287 reconoce los "territorios, departamentos, distritos y municipios indígenas como entidades territoriales y político- administrativas que disponen de cierta autonomía". Dentro de estas Entidades Territoriales Indígenas (ETI), garantiza el derecho a que "las autoridades indígenas ejerzan las funciones de Gobierno autónomo como la administración de los recursos económicos y la recaudación de impuestos".