Publicado 13/11/2015 08:29CET

Nevado de Ruiz: el volcán que acabó con 25.000 personas hace 30 años en Colombia

   BOGOTÁ, 13 Nov. (Notimérica) -

Armero es un municipio en el departamento del Tolima, a 200 kilómetros de Bogotá (Colombia), que 30 años atrás sufría una auténtica tragedia: la erupción del volcán Nevado del Ruiz, a unos 50 kilómetros, acababa con la vida de más de 25.000 personas y con 90 años de historia de esta pequeña región.

   Una localidad que para gran parte de la sociedad quedó en el olvido. Sin embargo, muchos no olvidarán jamás lo que sucedió aquel fatídico día, y a día de hoy se siguen preguntando cómo pudo ocurrir semejante catástrofe.

   A las 21.09 (hora local) del 13 de noviembre de 1985, Nevado del Ruiz desataba toda su fuerza. La erupción provocó flujos piroclásticos que fundieron los glaciares y la nieve, generando cuatro lahares --conformados por agua, hielo, material pirocástico incandescente piedra pómez, arena, lodo y otras rocas-- que corrieron por las vertientes del volcán.

   Dos horas más tarde, uno de los lahares --seguido rápidamente de otros-- alcanzó el área urbana de Armero, que quedaba prácticamente cubierta de lodo y, de este modo, desaparecía del mapa junto a tres cuartas partes de sus 28.000 habitantes. Un segundo lahar alcanzó el municipio de Chinchiná, llevándose consigo cerca de 1.800 personas y 400 casas.

   Los edificios colapsaron, aplastando personas y generando escombros. El frente del lahar contenía gigantescas piedras que aplastaron a cualquiera en su camino, mientras que las partes más lentas del mismo estaban llenas de piedras pequeñas y afiladas que causaban cortes y laceraciones.

   El lodo se introducía fácilmente en las heridas abiertas y en otros orificios corporales, --ojos, orejas y boca-- con suficiente presión como para inducir asfixia traumática en uno o dos minutos a cualquier persona.

MALA PREVISIÓN

   A pesar de llevar 69 años inactivo, a finales de 1984, varios geólogos habían alertado de un incremento en el nivel de la actividad sísmica cerca del volcán --ubicado entre los departamentos de Caldas y Tolimay-- y de que varios indicios --tales como el aumento de la actividad de las fumarolas, el depósito de azufre en la cumbre del volcán, y pequeñas erupciones freáticas-- indicaban que se avecinaba una erupción.

   "Sólo le dijeron a la gente que se encerrara y se tapara la nariz. Nunca hubo alarmas. Los expertos advirtieron que el Nevado del Ruiz era un volcán y que había que tener cuidado con la población aledaña", cuenta al diario colombiano 'Nuevo Día' Ana Cecilia Santos Torres, quien vivía en Armero pero, por fortuna, ese día tuvo que acudir a la capital colombiana.

   A media noche, la superviviente ya había perdido a varias amigos, dos de sus cinco hermanos y a sus abuelos. "Mucha gente murió infartada. El lodo estaba muy caliente, y en las noches se sentía mucho frío", añade.

   El barro, de hasta casi cinco metros de profundidad, el lodo y el resto de escombros dificultaron las labores de rescate. Además, la carretera, varios puentes e incluso el hospital de Armero habían quedado destruidos, por lo que tuvieron que llevar a los heridos a los centros más cercanos de la localidad.

OMAYRA SÁNCHEZ

   Un niña de 13 años protagonizó uno de los momentos que nunca se olvidarán de aquel trágico suceso. Rodeada de escombros de su propia casa, con el lodo por la barbilla, Omayra Sánchez luchó por sobrevivir durante tres días, pero los equipos de rescate no pudieron sacarla con vida.

   "Váyanse a descansar un rato y después vengan y me sacan de aquí". Con esa firmeza se dirigía la niña a los que inútilmente trataban de rescatarla. "Siento que estoy pisando carne y ésa es mi tía; ojalá que no sean mi papá ni tampoco mi hermanito" o "yo quiero que ayuden a mi mamá, porque ella se va a quedar solita" fueron otras de las palabras que Omayra, símbolo de aquel 13 de noviembre de 1985, pronunció en los últimos instantes de su corta vida.