Publicado 22/10/2020 16:48CET

El obispo destaca que Picota (Perú) ha mejorado en sus diez años como "prolongación de la Diócesis de Córdoba"

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Obispo de Córdoba destaca que Picota (Perú) ha mejorado en sus diez años como "p - EUROPA PRESS - Archivo

CÓRDOBA, 22 Oct. (EUROPA PRESS) -

El obispo de Córdoba, Demetrio Fernández, ha destacado que Picota, que es una parroquia de la selva peruana con una extensión de 2.172 kilómetros cuadrados y una población de 46.000 habitantes diseminados en pequeños núcleos, constituye de hecho "una prolongación de la Diócesis de Córdoba", en donde "hace diez años estaba todo por hacer", pero "hoy la realidad es muy distinta, gracias a la presencia de sacerdotes, religiosas y laicos" de la Diócesis cordobesa.

Así lo resaltado Demetrio Fernández en su carta semanal, recogida por Europa Press y en la que ha recordado que fue el 17 de octubre de 2010 cuando acompañó "a los dos primeros sacerdotes diocesanos de Córdoba, que se ofrecieron voluntarios para ir a Picota, tras un convenio entre ambos obispos" y, "en la celebración de la Eucaristía de ese domingo, los files estaban locos de contentos al recibir a estos dos sacerdotes", pues "nunca antes había habido sacerdote estable en ese lugar".

De este modo, "con la presencia de dos sacerdotes estables, que han ido sucediéndose hasta seis personas distintas en estos diez años, les han venido todos los demás bienes, que hoy pueden constatarse en aquel lugar tan cordobés" que es ahora Picota, a donde llegaron también "dos comunidades de religiosas muy vinculadas a Córdoba: las Salesianas del Sagrado Corazón y las Obreras del Sagrado Corazón, que realizan una labor admirable de evangelización".

Además, según ha relatado el obispo en su carta, "se levantó el santuario de la Virgen del Soterraño en Shamboyacu, al que acuden cada año cientos de jóvenes en una peregrinación parecida a la nuestra de Guadalupe", y "se han construido el Hogar 'Virgen de Araceli' para niñas, el comedor 'Sagrado Corazón' y el botiquín 'Virgen de la Compasión', además de varias decenas de capillas, en los distintos poblados diseminados por la selva".

La consecuencia, según ha concluido el obispo, es que "es muy notable el cambio visible producido por la presencia de la Diócesis de Córdoba, pilotada por los dos sacerdotes misioneros permanentes y por las religiosas allí presentes", sin olvidar que a Picota "han acudido grupos de seminaristas y de seglares en distintas campañas misioneras", junto a "grupos de médicos", demostrando que "la Diócesis de Córdoba se ha volcado con Picota, y allí están los frutos".