Papa Francisco.- El Papa: "A pesar de ser perseguida, incomprendida y encadenada, la Iglesia no se cansa de acoger a todos"

Publicado 15/01/2020 12:01:22CET
El Papa: "A pesar de ser perseguida, incomprendida y encadenada, la Iglesia no s
El Papa: "A pesar de ser perseguida, incomprendida y encadenada, la Iglesia no s - Evandro Inetti/ZUMA Wire/dpa

ROMA, 15 Ene. (EUROPA PRESS) -

El Papa ha denunciado que la Iglesia es hoy en día "perseguida" y "encadenada" y ha subrayado que a pesar de estas circunstancias no se cansa de acoger "con corazón" a todos. "A pesar de ser perseguida, incomprendida y encadenada, no se cansa de acoger con corazón de madre a todos, para anunciarles el amor del Padre que se hizo visible en Jesús", ha señalado el Pontífice en la audiencia general de este miércoles en la que concluyó la catequesis sobre los Hechos de los Apóstoles.

Ante miles de fieles y peregrinos llegados de diversos países del mundo, el Papa se ha detenido en la última etapa misionera de San Pablo, que tuvo lugar en Roma. Así, ha explicado que su viaje fue la prueba de que "las rutas de los hombres, si se viven con fe, pueden convertirse en un espacio de tránsito hacia la salvación de Dios". Para el Papa, el viaje Pablo es también el periplo del Evangelio, "que desde Jerusalén llega a Roma, de donde se extenderá al mundo entero".

El Pontífice se ha referido al arresto domiciliario que sufrió Pablo en la ciudad, un disposición que le permitía vivir por cuenta propia, bajo la custodia de un soldado, pero que le permitía recibir "libremente a todos los que venían a encontrarlo, a quienes anunciaba el Reino de Dios e instruía en el conocimiento de Cristo Jesús".

El Papa ha dicho que Pablo era "libre de hablar pero no de moverse" y utilizó la palabra "para sembrar a manos llenas con toda franqueza y sin impedimento".

Así, ha puesto el ejemplo de la evangelización que llevó a cabo Pablo "abierto a todos los corazones en búsqueda". Finalmente, ha invitado a los fieles a ser "evangelizadores valientes y decididos" para que, como san Pablo, se viva la "alegría del Evangelio" y se conviertan los hogares en "cenáculos de fraternidad abiertos a todos los hermanos".

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