Publicado 17/12/2020 12:48CET

El Papa propone la "cultura del cuidado" frente al renacer en el mundo de formas de "nacionalismo" y "racismo"

   ROMA, 17 Dic. (EUROPA PRESS) -

   El Papa ha propuesto la "cultura del cuidado" como "camino privilegiado para construir la paz" en un mundo en el que están renaciendo diversas formas de "nacionalismo", "racismo", "xenofobia" e incluso guerras y conflictos "que siembran muerte y destrucción".

   "La cultura del cuidado, como compromiso común, solidario y participativo para proteger y promover la dignidad y el bien de todos, como una disposición al cuidado, a la atención, a la compasión, a la reconciliación y a la recuperación, al respeto y a la aceptación mutuos, es un camino privilegiado para construir la paz", ha señalado el Papa en su mensaje para la 54ª Jornada Mundial de la Paz que se celebrará el próximo 1 de enero y que ha sido publicado este jueves con anticipación por la oficina de prensa de la Santa Sede.

   Para el Papa, la pandemia de coronavirus ha mostrado "la importancia de hacernos cargo los unos de los otros y también de la creación, para construir una sociedad basada en relaciones de fraternidad". De este modo, ha instado a implantar en la sociedad la "cultura del cuidado" para erradicar "la indiferencia, del rechazo y de la confrontación" que, según ha denunciado, "suele prevalecer hoy en día".

   El pontífice ha incidido en que la solidaridad "expresa concretamente el amor por el otro" pero no como "un sentimiento vago", sino como "determinación firme y perseverante de empeñarse por el bien común". Y ha manifestado: "La solidaridad nos ayuda a ver al otro --entendido como persona o, en sentido más amplio, como pueblo o nación-- no como una estadística, o un medio para ser explotado y luego desechado cuando ya no es útil, sino como nuestro prójimo, compañero de camino, llamado a participar, como nosotros, en el banquete de la vida al que todos están invitados igualmente por Dios".

    Por ello, ha instado a poner en marcha "un rumbo común al proceso de globalización" que permita "apreciar el valor y la dignidad de cada persona", aliviando a los que sufren "a causa de la pobreza, la enfermedad, la esclavitud, la discriminación y los conflictos". Para el Papa, esto será posible solo "con un fuerte y amplio protagonismo de las mujeres, en la familia y en todos los ámbitos sociales, políticos e institucionales".

   Francisco ha llamado a respetar el "derecho humanitario, especialmente en este tiempo en que los conflictos y las guerras se suceden sin interrupción". En este sentido, ha lamentado que muchas ciudades "se han convertido en epicentros de inseguridad" porque "sus habitantes luchan por mantener sus ritmos normales porque son atacados y bombardeados indiscriminadamente por explosivos, artillería y armas ligeras".

   "Los niños no pueden estudiar. Los hombres y las mujeres no pueden trabajar para mantener a sus familias. La hambruna echa raíces donde antes era desconocida. Las personas se ven obligadas a huir, dejando atrás no sólo sus hogares, sino también la historia familiar y las raíces culturales. Las causas del conflicto son muchas, pero el resultado es siempre el mismo: destrucción y crisis humanitaria", ha incidido.

   Así, ha invitado a preguntarse: "¿qué ha llevado a la normalización de los conflictos en el mundo? Y, sobre todo, ¿cómo podemos convertir nuestro corazón y cambiar nuestra mentalidad para buscar verdaderamente la paz en solidaridad y fraternidad?".

   Del mismo modo, ha denunciado el "derroche de recursos" que hay para "las armas, en particular para las nucleares". Por ello, ha retomado una vez más la idea de esos recursos podrían utilizarse "para prioridades más importantes a fin de garantizar la seguridad de las personas, como la promoción de la paz y del desarrollo humano integral, la lucha contra la pobreza y la satisfacción de las necesidades de salud".

   "Qué valiente decisión sería constituir con el dinero que se usa en armas y otros gastos militares "un Fondo mundial" para poder derrotar definitivamente el hambre y ayudar al desarrollo de los países más pobres", ha destacado.

   Finalmente, ha pedido no ceder ante la tentación de ceder a la indiferencia: "No nos acostumbremos a desviar la mirada, sino comprometámonos cada día concretamente para formar una comunidad compuesta de hermanos que se acogen recíprocamente y se preocupan los unos de los otros".