El Papa visita a pacientes con VIH-SIDA sin recursos: "La indiferencia también hiere y mata"

El Papa en la Vigilia de la JMJ de Panamá
JMJ
Publicado 27/01/2019 17:49:46CET

   ROMA, 27 Ene. (EUROPA PRESS) -

   El Papa ha subrayado que la "indiferencia también hiere y mata" al comentar el episodio bíblico del buen Samaritano que ayudó al judió asaltado y abandonado por el sacerdote y por el levita.

   El Pontífice ha visitado en Panamá, dentro de los actos de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), la Casa Hogar El Buen Samaritano, un centro que se ocupa de enfermos de VIH-SIDA sin apoyo familiar, ni recursos económicos para poder enfrentar esta enfermedad.

   "El buen Samaritano, así como todas vuestras casas , nos muestran que el prójimo es en primer lugar una persona, alguien con rostro concreto, real y no algo a saltear o ignorar, sea cual sea su situación", ha dicho el Pontífice.

   Sobre la indiferencia ha sintetizado: "Nadie puede ser indiferente o ajeno, ya que cada uno es piedra necesaria en su construcción".

   El Papa ha lamentado de esta manera que el sufrimiento de la humanidad sea "tantas veces" ignorado al constatar las actitudes del levita y el sacerdote.

   "Unos por unas míseras monedas, los otros por miedo a contaminarse, por desprecio o disgusto social no tenían problema en dejar tirado en la calle a ese hombre", ha manifestado.

   Por ello, ha explicado que son los más necesitados los que hacen recordar a los fieles "lo verdaderamente importante " y les libra "de banalizar y volver superfluo el seguimiento del Señor".

   "El rostro de la Iglesia que normalmente no se ve y pasa desapercibido, pero es signo de la concreta misericordia y ternura de Dios, signo vivo de la buena nueva de la resurrección que actúa hoy en nuestras vidas", ha agregado.

   Así, ha invitado a los católicos a crear familia, lo que ha definido como la capacidad de "aprender a sentirse unidos a los otros más allá de vínculos utilitarios o funcionales que hagan sentir la vida un poco más humana". "Crear hogar es permitir que la profecía tome cuerpo y haga nuestras horas y días menos inhóspitos, indiferentes y anónimos. Es crear lazos que se construyen con gestos sencillos, cotidianos y que todos podemos realizar", ha continuado.

   Finalmente, ha invitado a los fieles a sentir la caricia de Dios "que posibilita soñar un mundo más humano y, por tanto, más divino".

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