Actualizado 27/07/2006 23:57:10 +00:00 CET

Paraguay.- Un acusado por el incendio en un mercado en 2004 responsabiliza a su padre y se contradice en su declaración

ASUNCIÓN, 27 Jul. (EUROPA PRESS) -

Víctor Paiva, uno de los tres acusados de causar la muerte de 400 personas durante el incendio de un supermercado de Asunción ocurrido en 2004, responsabilizó hoy a su padre, Juan Pío Paiva, de todo lo ocurrido. Además, incurrió en contradicciones durante su declaración en el juicio y mencionó en varias ocasiones que las puertas del local estaban cerradas cuando el fuego se extendió.

Paiva hijo indicó, ante preguntas del fiscal Edgar Sánchez, que era su padre el que "daba las órdenes", y explicó que la relación de trabajo entre ambos era "de jefe a subalterno", según informa el diario paraguayo 'Última hora'.

En relación a si recibió o no órdenes de cerrar las puertas del establecimiento, declaró que estaba fuera del supermercado cuando se produjo el incendio, que llegó al lugar después y que no le permitieron entrar porque ya salía humo del interior.

En este sentido, alegó que había salido alrededor de las 10.30 horas porque tenía problemas de úlcera, que después fue a sacar unas entradas para un club y que al llegar a su casa un amigo policía le alertó de lo que ocurría. Agregó que a las 11.45 horas, tras intentar abrir las puertas del establecimiento, llamó por teléfono a su padre, quien le contestó que estaba enterado y que enseguida llegaría al lugar.

CONTRADICCIÓN SOBRE LAS PUERTAS CERRADAS

En su declaración, Víctor Paiva dio versiones contradictorias sobre las puertas del supermercado, ya que explicó que cuando llegó al local en llamas pidió a un amigo bombero que le prestara una mascarilla "para entrar a abrir el portón" y que en ese momento comenzaban a sacar a las primeras víctimas. Sin embargo, después dijo que pidió las llaves para abrir los accesos al encargado, Julio César Escobar, y que éste le dijo que las había dejado en el depósito.

Posteriormente, respondió que no vio si las puertas estaban o no cerradas y que se hallaba a dos metros de las mismas; y, más tarde, ante la insistencia de otros abogados, afirmó que cuando llegó no había ninguna puerta cerrada.

Ante las preguntas del juez Manuel Aguirre, Paiva contestó que el día de los hechos oyó que "algunas puertas estaban cerradas", pero que "no especificaron cuáles", y agregó que el trabajo de los guardias no era cerrar las puertas, sino que el autorizado era Vicente Ruiz, fallecido en el incendio, y que lo ejecutaba un subalterno.

Por otra parte, el principal acusado por homicidio doloso, Juan Pío Paiva, se abstuvo de comparecer ante el tribunal. Su intervención fue pospuesta hasta el final del proceso por recomendación de su defensa.