Publicado 12/11/2021 14:37CET

Paraguay.- Los hermanos de la mujer asesinada delante de sus hijas lamentan que perdonase a su asesino y no denunciara maltratos

Juicio a un acusado de matar a su mujer delante de sus hijas
Juicio a un acusado de matar a su mujer delante de sus hijas - EUROPA PRESS

MADRID, 12 Nov. (EUROPA PRESS) -

Los hermanos de Adaliz, la joven paraguaya asesinada el 17 de septiembre de 2019 por su pareja delante de las dos hijas en común, han lamentado en el juicio que la víctima siempre perdonara a su asesino y no le denunciara por sus ansias de mantener a la familia unida a pesar de los terribles episodios de malos tratos que vivía a diario en el domicilio familiar.

La Sección 26 de la Audiencia de Madrid ha proseguido este viernes con la fase testifical del juicio contra Fernando G. por matar a la que fuera su pareja durante once años. Se enfrenta a 32 años de cárcel por un delito de asesinato, amenazas, violencia física o psíquica habitual y maltrato en el ámbito familiar.

En su declaración, el acusado reconoció ayer de forma velada el crimen si bien negó que en alguna ocasión previa la hubiera golpeado o incluso insultado, tal y como certificaron sus hijas durante la exploración judicial a la que fueron sometidas tras el asesinato.

En la sesión de este viernes, los familiares de la víctima han corroborado igualmente la situación de sometimiento y malos tratos que vivía Adaliz casi desde que se inició la relación, fruto de la que nacieron sus dos hijas, ahora de 10 y 12 años.

Selva, una de las hermanas de la joven, ha señalado que sabía que sufría maltrato aunque su hermana no se lo contaba a casi nadie. "Lo sabía por mis sobrinas. La amenazaba de muerte, le decía de este año no pasas. La amenazaba siempre hasta que llegó el día y lo cumplió", ha manifestado lamentando que Adaliz siempre perdonara a su agresor porque "le encantaba" el cuadro familiar y mantenerlo como fuera.

Otro de sus hermanos ha relatado que sus sobrinas le contaban los episodios de violencia machista, algo que se producía de forma continua en el interior de la vivienda. "Le decía que no llegaría a diciembre y que de la cárcel el podría salir, pero no ella de la tumba", ha narrado.

Otro de sus hermanos ha manifestado que nunca vio bebido al agresor, a pesar de que en su declaración el acusado manifestó sufrir graves problemas con el alcohol desde los 10 años. La defensa adelantó en los informes previos que solicitaría en las conclusiones una atenuante por adicción al alcohol o una eximente incompleta.

En la sesión, ha comparecido un trabajador de una tienda cercana al domicilio de la fallecida. El testigo ha manifestado que el acusado entró en varias ocasiones para comprar cervezas, indicando que presentaba síntomas de estar borracho.

También han testificado los dos agentes que se desplazaron al lugar del crimen, quienes han relatado que los vecinos les manifestaron que un hombre había matado a una mujer.

Uno de los agentes se quedó con el agresor, que estaba sentado en el portal junto al cadáver de la víctima. Otro de los agentes intentó reanimar sin éxito a la mujer, por lo que los sanitarios continuaron las maniobras.

No observaron que el hombre se encontrara bajo los síntomas del alcohol. Minutos más tarde de llegar, escucharon los gritos de unas niñas que lloraban indicando que su padre había matado a su madre.

En su declaración, Fernando G. Lamentó el crimen y manifestó que desearía estar muerto. "Ni en una ni en mil vidas podría reparar el daño que he hecho a mis hijas. Fallé a mis hijas y a mi familia. Debería estar muerto yo y no ella porque solo trató de ayudarme", dijo entre sollozos.

La víctima, de origen paraguayo, tenía 31 años. La pareja tenía dos hijas pequeñas, de 10 y 12 años. El asesinato machista se produjo en el portal de su casa, ubicada en el número 15 de la calle de Juan Pascual en el distrito de Ciudad Lineal. Una de sus hijas llamó al 112.

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