Perú.- Survival denuncia que las operaciones petrolíferas en la Amazonia peruana amenazan a los indígenas

Actualizado 14/10/2010 12:57:30 CET

MADRID, 14 Oct. (EUROPA PRESS) -

La organización humanitaria Survival International ha advertido a Naciones Unidas de que "las enormes operaciones petrolíferas" que tienen lugar en el norte de la Amazonia peruana con el permiso del Gobierno de Lima podrían "diezmar" a los pueblos indígenas de la zona.

"Esto es algo de enorme importancia para los pueblos indígenas de todo el mundo", declaró este jueves el director de Survival, Stephen Corry. "Se planean enormes operaciones petrolíferas que destruirán la selva y podrían diezmar a dos pueblos indígenas", añadió.

"Al permitir a las empresas operar en esta región, el Gobierno de Perú está violando flagrantemente la legislación internacional", afirmó la ONG en una carta abierta al relator especial de la ONU para los derechos indígenas, James Anaya.

"Survival cree que es muy importante investigar esta situación lo antes posible y que el Gobierno prohíba a las empresas trabajar allí", ya que, en caso contrario, "algunos de los ciudadanos más vulnerables del mundo podrían ser exterminados", prosigue la carta.

LAS EMPRESAS

Perenco, una de las empresas, ha admitido recientemente que ha transportado 50.000 toneladas de "material y productos de consumo" a la región, describiéndolo como el equivalente a "siete torres Eiffel", precisó Survival. Perenco está a la espera de que el Ministerio de Energía de Perú le conceda permiso para construir un oleoducto de 207 kilómetros de largo y que afectará a la selva en una extensión de 500 metros a cada lado de la construcción.

Las otras empresas, Repsol YPF y ConocoPhillips, han solicitado permiso para desarrollar 454 kilómetros de líneas sísmicas como parte de su estrategia de exploración petrolífera, prosiguió la ONG. "Según los científicos, esta parte de la selva tropical es uno de los lugares con mayor biodiversidad de toda Latinoamérica", añadió.

El llamamiento de Survival a la ONU se produce "algunos meses después de que el Gobierno peruano intentara expulsar a un ecologista británico, Paul McAuley, por denunciar los abusos medioambientales y de Derechos Humanos en el norte de Perú".

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