Actualizado 20/07/2016 18:40:17 +00:00 CET

El preocupante ascenso de los feminicidios en el estado mexicano de Guerrero

Protesta contra los feminicidios en Ciudad Juárez
ALEJANDRO BRINGAS / REUTERS

   CIUDAD DE MÉXICO, 20 Jul. (Notimérica) -

   Jazmín, Rosa, Martha, Franceri y Patricia. Son los nombres de las cinco personas que se suman a la larga lista de mujeres asesinadas en el estado mexicano de Guerrero. El motivo: la ruptura de Jazmín con el que fue su novio, Álvaro.

   Tras la separación, Álvaro amenazó de muerte a su expareja. Amenaza que cumplió un año después con incentivos, asesinando además a las cuatro mujeres antes mencionadas, todas parientes de Jazmín, según informa 'Animal político'.

   El crimen ocurrió en marzo de 2014 en Acapulco y se convirtió en un caso emblemático de la 'Asociación Guerrerense contra la Violencia hacia las Mujeres A.C'. para ejemplificar la brutalidad de los crímenes de odio en el estado.

   Un problema que en los últimos 10 años ha experimentado un preocupante descenso: en 2005 se tiene registro de 120 mujeres asesinadas; 10 años después, la cifra pasó a 225. Es decir, estos crímenes aumentaron un 88 por ciento en dicho periodo de tiempo.

   A pesar del 'buen' 2014, en donde la cifra se redujo en más de cien respecto al 2013 --55 frente a 180 casos-- durante el pasado año se alcanzó la cifra más alta de la última década, un número muy superior a las 187 mujeres que perdieron la vida en 2011, el segundo peor año.

   Con esos datos, la Asociación Guerrerense contra la Violencia hacia las Mujeres presentó el 23 de junio ante autoridades federales una solicitud para declarar Alerta de Violencia de Género en ocho de los 81 municipios del estado.

   La Alerta de Violencia de Género está definida en la ley como "el conjunto de acciones gubernamentales de emergencia, para enfrentar y erradicar la violencia feminicida en un territorio determinado".

   En la solicitud detallan que en los municipios guerrenses de Acapulco, Iguala, Chilpancingo, José Azueta, Coyuca de Catalán, Ometepec, Tlapa de Comonfort y Ayutla de los Libres ocurren siete de cada diez feminicidios.

   La peor localidad es Acapulco, donde se producen el 47 por ciento de los casos. En el resto de los municipios en los que se solicita la Alerta el total es de menos del cinco por ciento en cada uno de ellos.

   Sin embargo, la Asociación Guerrerense contra la Violencia hacia las Mujeres argumenta que en esos sitios se asesina a las mujeres con violencia extrema: a machetazos, con rocas o tras ser severamente torturadas.

   El 5 de julio se conformó el Grupo de Trabajo para revisar cuál es la situación que prevalece en Guerrero sobre la violencia feminicida para analizar si es o no necesaria la Alerta.

   La presidenta de la Asociación Guerrerense contra la Violencia hacia las Mujeres y autora de la solicitud, Marina Reyna Aguilar, comentó que el Grupo de Trabajo --integrado por académicas de la Universidad Anáhuac del Sur, la Universidad Iberoamericana, y la Autónoma de Guerrero-- comenzó este 11 de julio sus visitas a los municipios de la entidad y las reuniones con sociedad civil.

   Ante la falta de cifras oficiales de parte de la Fiscalía de Guerrero, los casos que presentó la Asociación Guerrerense contra la Violencia hacia las Mujeres ante el Sistema Nacional para Prevenir, Atender, Sancionar y Erradicar la violencia contra las Mujeres --que depende de la Secretaría de Gobernación-- fueron documentados por el Observatorio de Violencia Feminicida "Hannah Arendt" de la Universidad Autónoma de Guerrero.

   Mientras que la fiscalía defiende que desde 2012 hasta la actualidad se han registrado 47 feminicidios, el Observatorio de Violencia Feminicida tiene documentados al menos 600 casos en el mismo periodo.

   De esos últimos, se tiene registro de que 22 ocurrieron entre enero y junio de 2016, según el diagnóstico de violencia feminicida que organizaciones civiles entregaron a Gobernación.

   A todo ello, hay que sumar el problema de la impunidad de la que gozan la mayoría de los autores de estos crímenes: en México, el 95 por ciento de los crímenes de odio contra las mujeres quedan impunes.